Camy
Camelia Miranda
Y marinas mi alegría,
con tu sonrisa,
que se despunta sin aviso,
iluminando el espacio
y despertando en el acto,
la complicidad que nos envuelve,
la delicada cercanía,
y el hallazgo de pronunciarnos.
De cómo me nutres
con cada brazada de tu boca
y cómo va tallando
en el torrente de mis venas,
tu estancia;
que se mezcla y viaja,
titulando el rumor de mi lengua.
Si amor...
Por cada instante que me ofrendas,
se ensancha en el horizonte
el privilegio de ser alcanzada,
cuando ya no es preciso
la cuantía del tiempo,
ni intuir el cálido aroma de tu abrazo,
de la primicia en los labios
y la mirada para descubrirnos...
como si fuera la primera vez
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