Anne_
I killed Bukowski.
Mi corazón asustado, mi corazón incorrecto.
Me siento tan agujereada,
como si los semáforos y los postes de la luz
fueran culpa mía,
ni mis latidos, ni la olla arrocera,
ni las creencias y las conversaciones en la bodega,
ya no hay nada que me desconecte,
nada que me absorba los cabellos
y desinflame los orificios
de este invalorable cromo amarillento
y constantemente invisible.
Dejo mis paréntesis,
a los profesionales de lo incorrecto,
a los ninjas en primera clase
que quieren llegar de incognitos a mis arenas,
no hallarán vida que matar,
ni fuerza para debilitar,
ni escombros y asombros y mucho menos,
pétalos lluviosos
desperdigados en las rieles del sol,
que ni siquiera yo me entiendo,
que ni siquiera hay malos comentarios
en estas tertulias con el control remoto,
que ni siquiera pertenezco a las cosas perdidas,
a las ollas de oro en llamas de fuego seco,
a las soledades de las rodillas,
a las escaleras al cielo,
a las suscripciones a la rutina.
Creo firmemente
que no debo creer nada y todo a la vez,
una vida humana,
una vida ciega,
una vida divina,
una vida alegre,
una vida triste,
una vida viva,
una vida muerta.
Como si los semáforos y los postes de la luz
fueran culpa mía,
no hallarán vida que matar,
ni fuerza para debilitar,
que ni siquiera yo me entiendo,
en estas tertulias con el control remoto,
a las suscripciones a la rutina.
Me siento tan agujereada,
como si los semáforos y los postes de la luz
fueran culpa mía,
ni mis latidos, ni la olla arrocera,
ni las creencias y las conversaciones en la bodega,
ya no hay nada que me desconecte,
nada que me absorba los cabellos
y desinflame los orificios
de este invalorable cromo amarillento
y constantemente invisible.
Dejo mis paréntesis,
a los profesionales de lo incorrecto,
a los ninjas en primera clase
que quieren llegar de incognitos a mis arenas,
no hallarán vida que matar,
ni fuerza para debilitar,
ni escombros y asombros y mucho menos,
pétalos lluviosos
desperdigados en las rieles del sol,
que ni siquiera yo me entiendo,
que ni siquiera hay malos comentarios
en estas tertulias con el control remoto,
que ni siquiera pertenezco a las cosas perdidas,
a las ollas de oro en llamas de fuego seco,
a las soledades de las rodillas,
a las escaleras al cielo,
a las suscripciones a la rutina.
Creo firmemente
que no debo creer nada y todo a la vez,
una vida humana,
una vida ciega,
una vida divina,
una vida alegre,
una vida triste,
una vida viva,
una vida muerta.
Como si los semáforos y los postes de la luz
fueran culpa mía,
no hallarán vida que matar,
ni fuerza para debilitar,
que ni siquiera yo me entiendo,
en estas tertulias con el control remoto,
a las suscripciones a la rutina.
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