NicolásJavier
Poeta recién llegado
Alejado y suspenso, cual si todo
el ayer estuviera aquí, latiendo
y cien ángeles blancos me trajeron
en azuladas nubes, tu recuerdo,
llena toda la tarde, de una angustia
serena, pero plena de añoranzas
con todas las etapas de la vida
presentes en el alma, y acabadas.
Como si los rumores de tu risa
estuvieran moviéndose, en las hojas,
y un susurro inefable, de serena
ternura, se filtra entre las cosas,
como si el mundo entero dependiera
de tu regreso, sólo por tu vuelta,
y en la tarde no hubiera más sentido
que el que le diera tu virtual presencia,
como si todo el llanto de mi mundo
como si todo risa, te buscara,
como si toda la lágrima suspensa
fuera sólo por ti, por tu esperanza,
como si ese clavel que hoy ha brotado
te esperara, tan rojo y tan humilde
que parece enano legendario
salido de la selva, por seguirte.
Como si en el ayer y en mañana
tu imagen así hubiera estado, siempre
desde que yo era niño, y caminaba
camino del milagro, para verte,
Como, si desde el cielo taciturno
me miraban tus ojos, tan queridos
implorando mi ayuda, por las horas
de soledad y angustia en tu destino
Como si el alma entera te abrazara
con ternura beatífica y eterna,
como si el corazón se detuviera
para latir, tan sólo por tu vuelta.
el ayer estuviera aquí, latiendo
y cien ángeles blancos me trajeron
en azuladas nubes, tu recuerdo,
llena toda la tarde, de una angustia
serena, pero plena de añoranzas
con todas las etapas de la vida
presentes en el alma, y acabadas.
Como si los rumores de tu risa
estuvieran moviéndose, en las hojas,
y un susurro inefable, de serena
ternura, se filtra entre las cosas,
como si el mundo entero dependiera
de tu regreso, sólo por tu vuelta,
y en la tarde no hubiera más sentido
que el que le diera tu virtual presencia,
como si todo el llanto de mi mundo
como si todo risa, te buscara,
como si toda la lágrima suspensa
fuera sólo por ti, por tu esperanza,
como si ese clavel que hoy ha brotado
te esperara, tan rojo y tan humilde
que parece enano legendario
salido de la selva, por seguirte.
Como si en el ayer y en mañana
tu imagen así hubiera estado, siempre
desde que yo era niño, y caminaba
camino del milagro, para verte,
Como, si desde el cielo taciturno
me miraban tus ojos, tan queridos
implorando mi ayuda, por las horas
de soledad y angustia en tu destino
Como si el alma entera te abrazara
con ternura beatífica y eterna,
como si el corazón se detuviera
para latir, tan sólo por tu vuelta.