Había tanta oscuridad
que mis ojos, vencidos
atrapados por tus párpados
se refugiaron en esa montaña de años
cubiertos por el manto enflaquecido
de la esperanza y la redención.
Tu luz, asoma de la nada ahora
socavando el centro de mi incredulidad
desprendiéndose de lo oscuro
como si de ese negro pupila, lanzarás
la lágrima que no puedo ignorar.
Esa lágrima
que desciende impenetrable
y que desde el alma tuya me ciega
vulnerándome el silencio, buscándome la sed
el grito de río seco, herida de tierra quebrada
la presión
ahogada incontenible
Y se me separan los labios, arañados
por el deseo húmedo y hambriento.
Demorada por hilo mágico y brillante
hilo que a mí te une
oscila ante mis penas, provocándome
el derrumbe de infames laderas
y con ellas, horas amargas
caen rodando como piedras
arropadas, por el polvo del olvido.
Y frente a mis ojos, tus ojos
se despiertan en mi boca sedienta
renunciando al fin, al almíbar
heredero del amor.
que mis ojos, vencidos
atrapados por tus párpados
se refugiaron en esa montaña de años
cubiertos por el manto enflaquecido
de la esperanza y la redención.
Tu luz, asoma de la nada ahora
socavando el centro de mi incredulidad
desprendiéndose de lo oscuro
como si de ese negro pupila, lanzarás
la lágrima que no puedo ignorar.
Esa lágrima
que desciende impenetrable
y que desde el alma tuya me ciega
vulnerándome el silencio, buscándome la sed
el grito de río seco, herida de tierra quebrada
la presión
ahogada incontenible
Y se me separan los labios, arañados
por el deseo húmedo y hambriento.
Demorada por hilo mágico y brillante
hilo que a mí te une
oscila ante mis penas, provocándome
el derrumbe de infames laderas
y con ellas, horas amargas
caen rodando como piedras
arropadas, por el polvo del olvido.
Y frente a mis ojos, tus ojos
se despiertan en mi boca sedienta
renunciando al fin, al almíbar
heredero del amor.