davidul
Poeta asiduo al portal
Como siempre, tan presente
en mis plegarias al destino,
para desentrañar los misterios
y haber si por casualidad,
averiguo,
lo que escondes en tu mirada,
tan bella y pausada,
que atraviesas,
como letal cuchillo,
a mi confusa alma.
Tan cerca y tan lejana,
que te comparto con la luna,
y al desperezarse la mañana,
miro a todos los lados,
no hay nadie, no hay nada,
y ese sentimiento me acompaña,
por los rincones de mi cabeza,
y se extiende, en mis entrañas.
Tan ilusionado y desesperanzado,
al mentirme que todo volverá,
pero lloro, lloro y seguiré llorando,
ya que se despierta la consciencia,
diciendome que el final ha llegado.
Que difícil es respirar,
cuando se pierde lo amado.
en mis plegarias al destino,
para desentrañar los misterios
y haber si por casualidad,
averiguo,
lo que escondes en tu mirada,
tan bella y pausada,
que atraviesas,
como letal cuchillo,
a mi confusa alma.
Tan cerca y tan lejana,
que te comparto con la luna,
y al desperezarse la mañana,
miro a todos los lados,
no hay nadie, no hay nada,
y ese sentimiento me acompaña,
por los rincones de mi cabeza,
y se extiende, en mis entrañas.
Tan ilusionado y desesperanzado,
al mentirme que todo volverá,
pero lloro, lloro y seguiré llorando,
ya que se despierta la consciencia,
diciendome que el final ha llegado.
Que difícil es respirar,
cuando se pierde lo amado.