Maroc
Alberto
Fui como un precioso río allá en la lejanía
con sus aguas tranquilas caminando hacia el mar,
como una suave brisa que me sirve de guía
para poder amarte, para después soñar.
Tú siempre estarás sola y al tiempo acompañada,
esperando con nostalgia aquel cercano ayer
y aunque estés con un hombre tú no sentirás nada
pues te quise en silencio como suelo querer.
Sólo de pensamiento me tuviste contigo
pero se te hizo tarde intentando comprender
que la soledad lejana es el mejor castigo
porque es amar muriendo y empezando a nacer.
El mundo se arrepiente cuando pasa la vida,
cuando ya se ha perdido la suerte en el amor,
como una luz lejana que duerme consumida
mientras crecen los trigos y renace la flor.
Cuando cruces mi calle con la frente rugosa
recordando aquel tiempo que ya no ha de volver
te miraré de cerca y te veré muy hermosa
y viviremos juntos un nuevo amanecer.
con sus aguas tranquilas caminando hacia el mar,
como una suave brisa que me sirve de guía
para poder amarte, para después soñar.
Tú siempre estarás sola y al tiempo acompañada,
esperando con nostalgia aquel cercano ayer
y aunque estés con un hombre tú no sentirás nada
pues te quise en silencio como suelo querer.
Sólo de pensamiento me tuviste contigo
pero se te hizo tarde intentando comprender
que la soledad lejana es el mejor castigo
porque es amar muriendo y empezando a nacer.
El mundo se arrepiente cuando pasa la vida,
cuando ya se ha perdido la suerte en el amor,
como una luz lejana que duerme consumida
mientras crecen los trigos y renace la flor.
Cuando cruces mi calle con la frente rugosa
recordando aquel tiempo que ya no ha de volver
te miraré de cerca y te veré muy hermosa
y viviremos juntos un nuevo amanecer.
