selenschek manfred
Hijo de la Luna
Si nuestros besos
fueron bordados en silencio
en un mundo olvidado,
donde mi corazón
fue tomando forma
extraña y caprichosa
en un mundo sin sonidos
de susurros escondidos
como ecos en el alma,
donde siempre te confundo
en la ausencia de memoria
en la presencia de todo
en distancias confirmadas.
Los segundos son las gotas
de ese tiempo que nos baña
como lluvia de relojes
en dos almas derramadas.
Al compás de nuestros besos
manecillas de neblina
nos recuerdan que hay rocío
que no hay tiempo, no hay olvido,
y el tic tac solo se escucha
cuando me acerco a tu pecho.
Última edición: