Ibrahim David López
Poeta asiduo al portal
Como bálsamo inmortal en las heridas del alma
tu que vienes, tu que vas, y me regalas la calma
tus puertas entreabiertas, como dando bienvenidas
a luminarias sensaciones, que provienen de otras vidas
Tus labios, la guarida que alberga certeras palabras
con las que han de defender mis oídos sus silencios
cómplice total, indómito raudal, entrega y sentimiento
volcánica eres, mar de lava, que se inunda entre momentos
De la tundra glacial me llevas a la primavera
rosando mi piel con tu piel, emergiendo rosas nuevas
engendrando la calidez improbable en áridas tierras
de tu claro manantial, emergen caricias venideras
Tus ojos son mis ojos, tu mirada es la ventana
que me permite descubrir, lo profundo que es el mar
y lo alto que puede llegar a ser el cielo
gracias por estar y por mostrarme la razón de estar aquí
Ibrahim D. López G.
Valencia-Venezuela
tu que vienes, tu que vas, y me regalas la calma
tus puertas entreabiertas, como dando bienvenidas
a luminarias sensaciones, que provienen de otras vidas
Tus labios, la guarida que alberga certeras palabras
con las que han de defender mis oídos sus silencios
cómplice total, indómito raudal, entrega y sentimiento
volcánica eres, mar de lava, que se inunda entre momentos
De la tundra glacial me llevas a la primavera
rosando mi piel con tu piel, emergiendo rosas nuevas
engendrando la calidez improbable en áridas tierras
de tu claro manantial, emergen caricias venideras
Tus ojos son mis ojos, tu mirada es la ventana
que me permite descubrir, lo profundo que es el mar
y lo alto que puede llegar a ser el cielo
gracias por estar y por mostrarme la razón de estar aquí
Ibrahim D. López G.
Valencia-Venezuela