Halcon 0
Poeta que considera el portal su segunda casa
Salí de puntillas cuando nadie me veía
Respirando el aire de la noche, buscandote entre la lluvia
Dejando abiertos los brazos a los sueños y a la posibilidad, de encontrarte entre la oscuridad
Allí, cerca del mismo rincón donde oculto todos mis secretos
Al borde del abismo, donde yace mi cordura y empieza el acantilado de mi locura
Porque ya no hay luz en mis días, si no te tengo
Y más que días, son solo eso noches, pero incompletas sin ti
Con un sol, entrometido en medio de mi oscuridad
Escuchando al silencio, dejando que poco a poco, me vaya envolviendo en la tibieza del deseo
Mientras, mi conciencia acorralada, se siente como hipnotizada con tu presencia
Y vaga sin rumbo, caminando hacia la nada
Queriendo alcanzar ese reflejo, que persigue sin esperanza
Echando de menos esas caricias, que cada noche escondías, dentro de su almohada
Mientras sigo solo, en esta irreverente penumbra
No dejo de pensar en su ausencia
Y con la vuelta a esa isla desierta, donde su cuerpo es mi refugio, como una bahía en medio de la nada
Donde no me sienta como un naufragó, agarrado solo a una tabla
Flotando en un inmenso océano, sin atisbar esa tierra soñada
Llena de dulces presagios, que ella hace que se cumplan, cada mañana
Respirando el aire de la noche, buscandote entre la lluvia
Dejando abiertos los brazos a los sueños y a la posibilidad, de encontrarte entre la oscuridad
Allí, cerca del mismo rincón donde oculto todos mis secretos
Al borde del abismo, donde yace mi cordura y empieza el acantilado de mi locura
Porque ya no hay luz en mis días, si no te tengo
Y más que días, son solo eso noches, pero incompletas sin ti
Con un sol, entrometido en medio de mi oscuridad
Escuchando al silencio, dejando que poco a poco, me vaya envolviendo en la tibieza del deseo
Mientras, mi conciencia acorralada, se siente como hipnotizada con tu presencia
Y vaga sin rumbo, caminando hacia la nada
Queriendo alcanzar ese reflejo, que persigue sin esperanza
Echando de menos esas caricias, que cada noche escondías, dentro de su almohada
Mientras sigo solo, en esta irreverente penumbra
No dejo de pensar en su ausencia
Y con la vuelta a esa isla desierta, donde su cuerpo es mi refugio, como una bahía en medio de la nada
Donde no me sienta como un naufragó, agarrado solo a una tabla
Flotando en un inmenso océano, sin atisbar esa tierra soñada
Llena de dulces presagios, que ella hace que se cumplan, cada mañana