Como un paseo en el silencio

Pessoa

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COMO UN PASEO EN EL SILENCIO.



Resuenan mis pasos como ecos de mi ayer.

Resuenan sobre el pavimento tallado por sombras y reflejos.

¿Quien soy yo?

Soy alguien que me busca, sólo eso.

Recorro bajo las nubes sin lluvia

-estériles placentas invernizas-

las calles como partes de la nada en la que vivo.



Me asomo al mar, incesante rumor, que me convoca.

Se que allí en su fondo cambiante,

junto a los pecios y las holoturias que laten con mi mismo corazón,

puedo encontrar los colores y la paz que me robaron.

Los espejos facetados me muestran

en mi compleja soledad,

incluso con mis lepras verdinegras

en el azogue que es mi alma.

Los espejos facetados que alumbran el fondo del mar.



Pero los ecos de mis pasos sobre el pétreo pavimento,

sin olas ni rumores, sólo la iluminación cambiante

que le regala la luna,

me ensordece con sus ignorados designios

gritados desde mi espíritu antiguo.

Repican sobre mis huesos las campanadas

que nacen de las medusas,

pequeños vórtices incoloros por los que escapan

los restos de amor que todavía me alumbran.



Respiro la lentitud de mis pasos que se apagan

en el amanecer que ya retira mis restos del día anterior,

restos que musitan oraciones y canciones que jamás canté.

De nuevo la luz perdida.

De nuevo el combate inútil

contra la nube vacía,

contra la frialdad del beso inerte.

Amor en las rompientes que zahiere mi conseguida paz de cadáver.



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Comento este poema por su intimidad entregada, por su sentimiento sincero que enfoca al ser en su estado más frágil que pretende demostrar su aptitud frente a las circunstancias.
 
COMO UN PASEO EN EL SILENCIO.



Resuenan mis pasos como ecos de mi ayer.

Resuenan sobre el pavimento tallado por sombras y reflejos.

¿Quien soy yo?

Soy alguien que me busca, sólo eso.

Recorro bajo las nubes sin lluvia

-estériles placentas invernizas-

las calles como partes de la nada en la que vivo.



Me asomo al mar, incesante rumor, que me convoca.

Se que allí en su fondo cambiante,

junto a los pecios y las holoturias que laten con mi mismo corazón,

puedo encontrar los colores y la paz que me robaron.

Los espejos facetados me muestran

en mi compleja soledad,

incluso con mis lepras verdinegras

en el azogue que es mi alma.

Los espejos facetados que alumbran el fondo del mar.



Pero los ecos de mis pasos sobre el pétreo pavimento,

sin olas ni rumores, sólo la iluminación cambiante

que le regala la luna,

me ensordece con sus ignorados designios

gritados desde mi espíritu antiguo.

Repican sobre mis huesos las campanadas

que nacen de las medusas,

pequeños vórtices incoloros por los que escapan

los restos de amor que todavía me alumbran.



Respiro la lentitud de mis pasos que se apagan

en el amanecer que ya retira mis restos del día anterior,

restos que musitan oraciones y canciones que jamás canté.

De nuevo la luz perdida.

De nuevo el combate inútil

contra la nube vacía,

contra la frialdad del beso inerte.

Amor en las rompientes que zahiere mi conseguida paz de cadáver.



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Wow es como estar sin nadie desgajando ese silencio, saludos
 
COMO UN PASEO EN EL SILENCIO.



Resuenan mis pasos como ecos de mi ayer.

Resuenan sobre el pavimento tallado por sombras y reflejos.

¿Quien soy yo?

Soy alguien que me busca, sólo eso.

Recorro bajo las nubes sin lluvia

-estériles placentas invernizas-

las calles como partes de la nada en la que vivo.



Me asomo al mar, incesante rumor, que me convoca.

Se que allí en su fondo cambiante,

junto a los pecios y las holoturias que laten con mi mismo corazón,

puedo encontrar los colores y la paz que me robaron.

Los espejos facetados me muestran

en mi compleja soledad,

incluso con mis lepras verdinegras

en el azogue que es mi alma.

Los espejos facetados que alumbran el fondo del mar.



Pero los ecos de mis pasos sobre el pétreo pavimento,

sin olas ni rumores, sólo la iluminación cambiante

que le regala la luna,

me ensordece con sus ignorados designios

gritados desde mi espíritu antiguo.

Repican sobre mis huesos las campanadas

que nacen de las medusas,

pequeños vórtices incoloros por los que escapan

los restos de amor que todavía me alumbran.



Respiro la lentitud de mis pasos que se apagan

en el amanecer que ya retira mis restos del día anterior,

restos que musitan oraciones y canciones que jamás canté.

De nuevo la luz perdida.

De nuevo el combate inútil

contra la nube vacía,

contra la frialdad del beso inerte.

Amor en las rompientes que zahiere mi conseguida paz de cadáver.



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Poeta (con mayúsculas):
venir a este foro, para mi, es venir a ver tus obras.
Me identifico con ellas, se parecen mucho a lo que siento y pienso, y tu capacidad de comunicarnos esos códigos que tienen los universos de sueños y nostalgias, es asombrosa.
Es caminar entre lo real y lo que nos va dictando el alma.
Te dejo un aplauso sincero, espero que lo oigas desde mi sur.
Y un abrazo :)
 
Emocionante tu comentario y emocionado con tu visita. Verdaderamente tus palabras tienen magia, hechizan a quien las recibe que siente aureolado por esa magia. Desde tu sur, desde ese Buenos Aires que es para mí un sueño ya inalcanzable, percibo tu aplauso y lo incorporo a los mejores galardones que en este universo virtual he recibido. Un cordialísimo abrazo, amiga mía.
miguel
 
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COMO UN PASEO EN EL SILENCIO.



Resuenan mis pasos como ecos de mi ayer.

Resuenan sobre el pavimento tallado por sombras y reflejos.

¿Quien soy yo?

Soy alguien que me busca, sólo eso.

Recorro bajo las nubes sin lluvia

-estériles placentas invernizas-

las calles como partes de la nada en la que vivo.



Me asomo al mar, incesante rumor, que me convoca.

Se que allí en su fondo cambiante,

junto a los pecios y las holoturias que laten con mi mismo corazón,

puedo encontrar los colores y la paz que me robaron.

Los espejos facetados me muestran

en mi compleja soledad,

incluso con mis lepras verdinegras

en el azogue que es mi alma.

Los espejos facetados que alumbran el fondo del mar.



Pero los ecos de mis pasos sobre el pétreo pavimento,

sin olas ni rumores, sólo la iluminación cambiante

que le regala la luna,

me ensordece con sus ignorados designios

gritados desde mi espíritu antiguo.

Repican sobre mis huesos las campanadas

que nacen de las medusas,

pequeños vórtices incoloros por los que escapan

los restos de amor que todavía me alumbran.



Respiro la lentitud de mis pasos que se apagan

en el amanecer que ya retira mis restos del día anterior,

restos que musitan oraciones y canciones que jamás canté.

De nuevo la luz perdida.

De nuevo el combate inútil

contra la nube vacía,

contra la frialdad del beso inerte.

Amor en las rompientes que zahiere mi conseguida paz de cadáver.



T
Intimidad que se asume en esa respiracion lenta pero agasajada
entre pequeñas materias, paz y jadeos donde la fusion es como
un fuego de intentensas conjugaciones. excelente.
saludos de luzyabsenta
 
COMO UN PASEO EN EL SILENCIO.



Resuenan mis pasos como ecos de mi ayer.

Resuenan sobre el pavimento tallado por sombras y reflejos.

¿Quien soy yo?

Soy alguien que me busca, sólo eso.

Recorro bajo las nubes sin lluvia

-estériles placentas invernizas-

las calles como partes de la nada en la que vivo.



Me asomo al mar, incesante rumor, que me convoca.

Se que allí en su fondo cambiante,

junto a los pecios y las holoturias que laten con mi mismo corazón,

puedo encontrar los colores y la paz que me robaron.

Los espejos facetados me muestran

en mi compleja soledad,

incluso con mis lepras verdinegras

en el azogue que es mi alma.

Los espejos facetados que alumbran el fondo del mar.



Pero los ecos de mis pasos sobre el pétreo pavimento,

sin olas ni rumores, sólo la iluminación cambiante

que le regala la luna,

me ensordece con sus ignorados designios

gritados desde mi espíritu antiguo.

Repican sobre mis huesos las campanadas

que nacen de las medusas,

pequeños vórtices incoloros por los que escapan

los restos de amor que todavía me alumbran.



Respiro la lentitud de mis pasos que se apagan

en el amanecer que ya retira mis restos del día anterior,

restos que musitan oraciones y canciones que jamás canté.

De nuevo la luz perdida.

De nuevo el combate inútil

contra la nube vacía,

contra la frialdad del beso inerte.

Amor en las rompientes que zahiere mi conseguida paz de cadáver.



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Bella descripción del alma como el conjunto de una incesante búsqueda de la identidad propia, una búsqueda que incluso se trasmuta día a día, mientras cambia la perspectiva de sus pasos.
Me ha gustado mucho el poema, saludos.
 
COMO UN PASEO EN EL SILENCIO.



Resuenan mis pasos como ecos de mi ayer.

Resuenan sobre el pavimento tallado por sombras y reflejos.

¿Quien soy yo?

Soy alguien que me busca, sólo eso.

Recorro bajo las nubes sin lluvia

-estériles placentas invernizas-

las calles como partes de la nada en la que vivo.



Me asomo al mar, incesante rumor, que me convoca.

Se que allí en su fondo cambiante,

junto a los pecios y las holoturias que laten con mi mismo corazón,

puedo encontrar los colores y la paz que me robaron.

Los espejos facetados me muestran

en mi compleja soledad,

incluso con mis lepras verdinegras

en el azogue que es mi alma.

Los espejos facetados que alumbran el fondo del mar.



Pero los ecos de mis pasos sobre el pétreo pavimento,

sin olas ni rumores, sólo la iluminación cambiante

que le regala la luna,

me ensordece con sus ignorados designios

gritados desde mi espíritu antiguo.

Repican sobre mis huesos las campanadas

que nacen de las medusas,

pequeños vórtices incoloros por los que escapan

los restos de amor que todavía me alumbran.



Respiro la lentitud de mis pasos que se apagan

en el amanecer que ya retira mis restos del día anterior,

restos que musitan oraciones y canciones que jamás canté.

De nuevo la luz perdida.

De nuevo el combate inútil

contra la nube vacía,

contra la frialdad del beso inerte.

Amor en las rompientes que zahiere mi conseguida paz de cadáver.



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Querido amigo Miguel, realmente es un gran mundo delicado y bello, este paseo en soledad por la ciudad....me hacen evocar estas letras, las del poeta portugués, del mismo nombre que tu Nick, realmente admiro y celebro tu elevado arte. Un cordial abrazo, que tengas muy buenos días.
 

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