Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como yo te quiero.
Yo te quise así, como el ancho del cosmo,
infinito amor con su propio estruendo,
su propio argot recitado a medios labios
entre tremores y temores, suplicios locuaces.
Yo te quise así, bermeja y entera como la luna nueva,
como el mediodía en la mitad de un todo.
Te quise más que nada y que todo.
Me pudieron ofrecer las nueces más oscuras...
Yo te quise a ti, primera entre todas las mujeres.
No es fácil reconocer esto para mi especie
y tú lo sabes con la certeza de un arquero que no falla.
¡Ah la desidia que nos acecha!
El golpe que anula el corazón en sus quejidos.
Yo te quise así, perfilada como una espada de acero,
indomable como el viento, avasallante como el fuego,
cristalina como el agua, hermosa como un anillo...
Yo te quise así, como el ancho del cosmo,
infinito amor con su propio estruendo,
su propio argot recitado a medios labios
entre tremores y temores, suplicios locuaces.
Yo te quise así, bermeja y entera como la luna nueva,
como el mediodía en la mitad de un todo.
Te quise más que nada y que todo.
Me pudieron ofrecer las nueces más oscuras...
Yo te quise a ti, primera entre todas las mujeres.
No es fácil reconocer esto para mi especie
y tú lo sabes con la certeza de un arquero que no falla.
¡Ah la desidia que nos acecha!
El golpe que anula el corazón en sus quejidos.
Yo te quise así, perfilada como una espada de acero,
indomable como el viento, avasallante como el fuego,
cristalina como el agua, hermosa como un anillo...