Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Hay una rama donde crezco hacia tus manos, compañera,
en un fruto de tu boca que busca su color en tu delirio.
Tu palabra es la estación donde me espero despierto
hasta que declina la lámpara y me entrego a tu brillo.
Nuestro silencio en la llovizna lava la noche,
nos despeja el cansancio, nos enciende las sombras.
Las pavesas de tus ojos replican un árbol de incendio,
sus negras nervaduras corren por tu mirada
en un cauce misterioso de mineral y golondrina.
Tu ombligo es la primera caracola de donde fluye el mundo,
reparte ríos, humedece arenas, se adentra en lunas,
divide en olas tu claro de vientre cuando separo tus muslos
y acerco mis labios a su huida de peces...
Vienes del día a residir tu colmena de mazapán y música,
a constatar los surtidores de mi dicha y mi tristeza,
a vivir de lo que hay porque sobra si te tengo, compañera.
en un fruto de tu boca que busca su color en tu delirio.
Tu palabra es la estación donde me espero despierto
hasta que declina la lámpara y me entrego a tu brillo.
Nuestro silencio en la llovizna lava la noche,
nos despeja el cansancio, nos enciende las sombras.
Las pavesas de tus ojos replican un árbol de incendio,
sus negras nervaduras corren por tu mirada
en un cauce misterioso de mineral y golondrina.
Tu ombligo es la primera caracola de donde fluye el mundo,
reparte ríos, humedece arenas, se adentra en lunas,
divide en olas tu claro de vientre cuando separo tus muslos
y acerco mis labios a su huida de peces...
Vienes del día a residir tu colmena de mazapán y música,
a constatar los surtidores de mi dicha y mi tristeza,
a vivir de lo que hay porque sobra si te tengo, compañera.
28 de mayo de 2012
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