dark-maiden
Poeta fiel al portal
Tercer vagón,
porque yo lo quiero,
porque tú lo has querido.
Nueve rosas entre letras mayúsculas.
Diez quereres entre números susurrados.
Tu presencia es onírica, fantasmal.
Es como un trago de fragancia de azahar.
La vainilla se desliza entre mis dedos,
quiero entrelazarla entre tus anhelos.
Querido pasajero, anónimo y conocido.
Sin querernos nos hemos atado a los desvelos.
Seis madrugadas, y cuatro ocasos.
Compañero de viaje.
Tu pérdida me va suponer un sabotaje.
No me atrevo a hablarte porque temo
perder a quien nunca he tenido.
Seis copas me piden que rechace mis miedos,
quién sabe si ya no puedo tenerte de nuevo.
Soy la museógrafa de tus demandas,
y tú eres el jurista de mis ancestros.
Hagamos un pacto, un contrato de salvamento.
Continuaremos en la misma línea del andén,
mientras hablamos escuchando de fondo
la música de las tumbas fenicias.
¿De acuerdo? Vivir en mi mente,
es mucho mejor que morir cuerdo.
Soy la dama de las siete de la mañana,
tú eres mi caballero de las horas retornadas.
Cerraremos este caso pronto,
me presentaré ante tu tribunal y pediré
que me demandes por corromper el amor.
Mi enamoramiento no tiene leyes, pero
mi locura está encriptada entre los versos
de la Constitución.
¡Ojalá la vida se arrodillase ante nuestra devoción!
Tu sonrisa me devora, mi silencio te humilla.
Reclina tu asiento, y comienza a escucharme.
No es necesario un te quiero, para bendecirte
y jurar que sin conocerte,
tú eres el hombre a quien venero.
porque yo lo quiero,
porque tú lo has querido.
Nueve rosas entre letras mayúsculas.
Diez quereres entre números susurrados.
Tu presencia es onírica, fantasmal.
Es como un trago de fragancia de azahar.
La vainilla se desliza entre mis dedos,
quiero entrelazarla entre tus anhelos.
Querido pasajero, anónimo y conocido.
Sin querernos nos hemos atado a los desvelos.
Seis madrugadas, y cuatro ocasos.
Compañero de viaje.
Tu pérdida me va suponer un sabotaje.
No me atrevo a hablarte porque temo
perder a quien nunca he tenido.
Seis copas me piden que rechace mis miedos,
quién sabe si ya no puedo tenerte de nuevo.
Soy la museógrafa de tus demandas,
y tú eres el jurista de mis ancestros.
Hagamos un pacto, un contrato de salvamento.
Continuaremos en la misma línea del andén,
mientras hablamos escuchando de fondo
la música de las tumbas fenicias.
¿De acuerdo? Vivir en mi mente,
es mucho mejor que morir cuerdo.
Soy la dama de las siete de la mañana,
tú eres mi caballero de las horas retornadas.
Cerraremos este caso pronto,
me presentaré ante tu tribunal y pediré
que me demandes por corromper el amor.
Mi enamoramiento no tiene leyes, pero
mi locura está encriptada entre los versos
de la Constitución.
¡Ojalá la vida se arrodillase ante nuestra devoción!
Tu sonrisa me devora, mi silencio te humilla.
Reclina tu asiento, y comienza a escucharme.
No es necesario un te quiero, para bendecirte
y jurar que sin conocerte,
tú eres el hombre a quien venero.
Última edición: