Bakier
Poeta fiel al portal
Cuando me turba la noche y el cielo se torna oscuro.
las estrellas titirirean mi nombre, la luna sigue
mis pasos, los grillos me cantan una dulce
melodía y los perros me entonan su melancólico llanto.
solo no, nunca mas.
Cuando el monte duerme tranquilo y reposan las mariposas
y los pájaros roncan, están las luciérnagas y se ven una tras otra
iluminándome la senda. ¡no volveré a perderla!
solo no, nunca mas.
Cuando llega el alba, y me cubre el radiante sol. y la luna poco
a poco se despide, me da un hasta luego, ¡aquí te espero!
todo despierta, mil voces al compás, llamándome...
solo no, nunca mas.
Cuando el río, parece medroso, con un lúgubre tono.
están los peces, los árboles mirándome, protegiéndome.
los pájaros con sus mil voces cantándome...
solo no, nunca mas.
Cuando en la madrugada, me asechan los recuerdos,
escucho entre el silencio, el suave lamento de un
muerto. su tierna voz hablándome. ¡también te extraño!
solo no, nunca mas...
las estrellas titirirean mi nombre, la luna sigue
mis pasos, los grillos me cantan una dulce
melodía y los perros me entonan su melancólico llanto.
solo no, nunca mas.
Cuando el monte duerme tranquilo y reposan las mariposas
y los pájaros roncan, están las luciérnagas y se ven una tras otra
iluminándome la senda. ¡no volveré a perderla!
solo no, nunca mas.
Cuando llega el alba, y me cubre el radiante sol. y la luna poco
a poco se despide, me da un hasta luego, ¡aquí te espero!
todo despierta, mil voces al compás, llamándome...
solo no, nunca mas.
Cuando el río, parece medroso, con un lúgubre tono.
están los peces, los árboles mirándome, protegiéndome.
los pájaros con sus mil voces cantándome...
solo no, nunca mas.
Cuando en la madrugada, me asechan los recuerdos,
escucho entre el silencio, el suave lamento de un
muerto. su tierna voz hablándome. ¡también te extraño!
solo no, nunca mas...
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