Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde mi cama te escribo
con la certeza de que tú me escuchas;
compartiré contigo esta belleza
que como un licor esponjoso y tibio
rezuma por los poros de mi piel
rellenando de epopeyas los océanos.
Es inútil, aunque algunos lo pretendan
secar las humedades de mi casa
borrar los cercos de palabras mágicas
que crecen en esquinas y pasillos
como telas de araña,
lámparas de seda proyectando la luz.
Desde mi cama,
con la mirada expuesta al aire
que me regala sus alas,
te escribo
porque sé que tú me escuchas,
porque el sol alegre de la mañana
deja sus cabellos sueltos
para que yo los cepille
y les ponga trenzas nuevas.
Ahora,
en mi almohada han crecido girasoles frescos
compartiré contigo esta belleza.