Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cómplice en la noche, el tiempo
cuando ya la luna trasnochada
apaga su silueta en la alborada
seduciendo de luces el lucero.
Tibio tu rostro en mi almohada
emerge tu beso en silencio
tu abrazo como sortilegio
saluda mi alma enamorada.
Enamorado de ti, el privilegio
me seduce tu mirada encantada
mi boca con la palabra ahogada
mis labios ya van a tu acecho.
Despierta ya mi bien amada
acerco mi piel a tu pecho
mi cuerpo ya insatisfecho
sucumbe ante ti esta mañana.
Ahora el sol entra en la ventana
cómplice de nuevo el tiempo
prevaleciendo mudos y en silencio
escuchando el sonar de campana.
cuando ya la luna trasnochada
apaga su silueta en la alborada
seduciendo de luces el lucero.
Tibio tu rostro en mi almohada
emerge tu beso en silencio
tu abrazo como sortilegio
saluda mi alma enamorada.
Enamorado de ti, el privilegio
me seduce tu mirada encantada
mi boca con la palabra ahogada
mis labios ya van a tu acecho.
Despierta ya mi bien amada
acerco mi piel a tu pecho
mi cuerpo ya insatisfecho
sucumbe ante ti esta mañana.
Ahora el sol entra en la ventana
cómplice de nuevo el tiempo
prevaleciendo mudos y en silencio
escuchando el sonar de campana.