… y, como un nuevo pulso callejero,
como esa guitarra entre los cangrejos,
como cicatrices de humeantes torres de ajedrez…
y por esas nuevas dimensiones de las ilusiones,
por esas treguas de las raíces y los molinos…
al calor de esas hogueras de las moralejas,
y con esos salvoconductos de un querer de lobos y últimos puertos…
con esas promesas en los matices,
con los barcos que surcaron dentro de la calavera comprometida…
como esa guitarra entre los cangrejos,
como cicatrices de humeantes torres de ajedrez…
y por esas nuevas dimensiones de las ilusiones,
por esas treguas de las raíces y los molinos…
al calor de esas hogueras de las moralejas,
y con esos salvoconductos de un querer de lobos y últimos puertos…
con esas promesas en los matices,
con los barcos que surcaron dentro de la calavera comprometida…