Parofi
Poeta asiduo al portal
No me pidas que comulgue,
en las pérfidas riveras
que develan tu tutela.
Ya fui la razzia
de tu fiero desvarío,
devorasteis cada canto
que cobijó mi prodigio,
a la vera del estero,
resignando los segundos
que demanda mi destierro.
La pericia recurrente
heredó mis delirios,
supe de fugaces invictos,
malogré esos juramentos
que tallé de impúdica madera,
te quise amar,
y amar sin miramientos,
quise volcar la fortuna,
cediendo mis coronas
escoltadas de tu arenga.
No lo sabías,
pero aquello fue el aval
que prolongó mi condena.
No me pidas que comulgue
en la estúpida blasfemia,
que para honrar
tu felonía,
ya no gozo
de manos y piernas...
.
en las pérfidas riveras
que develan tu tutela.
Ya fui la razzia
de tu fiero desvarío,
devorasteis cada canto
que cobijó mi prodigio,
a la vera del estero,
resignando los segundos
que demanda mi destierro.
La pericia recurrente
heredó mis delirios,
supe de fugaces invictos,
malogré esos juramentos
que tallé de impúdica madera,
te quise amar,
y amar sin miramientos,
quise volcar la fortuna,
cediendo mis coronas
escoltadas de tu arenga.
No lo sabías,
pero aquello fue el aval
que prolongó mi condena.
No me pidas que comulgue
en la estúpida blasfemia,
que para honrar
tu felonía,
ya no gozo
de manos y piernas...
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