Fabiola Montes
Poeta asiduo al portal
Baje la mirada
(debía ver el suelo),
y caminé despacito,
con cuidado,
por la calle vacía
pero llena de huecos
(ya sabes que andar de tacos
no es lo mío).
Y de la nada,
como cuando de noche,
a oscuras,
te imaginas que hay fantasmas,
hice de cuenta que iba a verte
como hace tiempo.
¡Ah! esos encuentros nuestros
apasionados, excitantes,
secretos, clandestinos...
Imaginé tu nerviosismo en la espera
(como siempre iba con retraso),
y tu rostro en amplia sonrisa
al verme llegar.
Y de nuevo,
como deja vú insolente,
en soledad,
saboreé tus besos y sentí tu abrazo,
sentí tu aroma de trabajo y cansancio
y sonreí callada.
"Nada te aparta de mi mente,
ni el tiempo,
ni la distancia"
(pensé en voz alta),
y esquivando los huecos de la calle,
mi camino seguí.
(debía ver el suelo),
y caminé despacito,
con cuidado,
por la calle vacía
pero llena de huecos
(ya sabes que andar de tacos
no es lo mío).
Y de la nada,
como cuando de noche,
a oscuras,
te imaginas que hay fantasmas,
hice de cuenta que iba a verte
como hace tiempo.
¡Ah! esos encuentros nuestros
apasionados, excitantes,
secretos, clandestinos...
Imaginé tu nerviosismo en la espera
(como siempre iba con retraso),
y tu rostro en amplia sonrisa
al verme llegar.
Y de nuevo,
como deja vú insolente,
en soledad,
saboreé tus besos y sentí tu abrazo,
sentí tu aroma de trabajo y cansancio
y sonreí callada.
"Nada te aparta de mi mente,
ni el tiempo,
ni la distancia"
(pensé en voz alta),
y esquivando los huecos de la calle,
mi camino seguí.