lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Mirando un rostro mustio estaba el viejo
y allí vió la expresión de la tristeza,
las apagadas lágrimas y un dejo
salió de la penumbra de pereza.
Un ángel con bayeta en el espejo
frotó y le devolvió toda limpieza
y el hombre tras fruncir el entrecejo
se queda al ver aquello de una pieza.
Ve su cara, la misma que de niño,
que feliz le sonríe con amor
y le manda mil besos con un guiño.
El hombre que se arma de valor
se arregla y deja atrás su desaliño
notando que renace en su interior.
Lesmo-Lomafresquita
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