Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Anoche, me decide a salir con Claudia en uno de esos sueños suyos.
Estuvimos mucho tiempo hablando ayer y le rogué que viniese a buscarme para hacer con ella la travesía y poder contar en propia piel lo que ella sentía y vivía.
Nunca lo sabré...
No se si sentimos lo mismo...su mente no es la mía. Se supone que la de ella esta virgen, aunque desequilibrada para este mundo. Mas la mía esta a la orden del día.
Ella no conoce apenas la tecnología, ni idea tiene de que sus conversaciones están llegando a un montón de amigos que de alguna manera ya la conocen…Aunque tengo su permiso para contar.
Me decido a ir a su encuentro, recorro el paraje oscuro que me separa de ella, de esa casa gris donde habita...creo que empiezo a ser parte de ella yo también...cada vez me siento mas real en esa casa que en la mía.
A veces tengo miedo de perder también la razón ¿o de recuperarla? No se, de veras, ya me cuesta distinguir quien es mas real, Claudia o yo.
Ella vive historias extraordinarias llenas de vida y de pasión...Ella vive al ser humano, lo percibe en la piel, sufre, llora, se alegra...Y eso en lo profundo, no solo en la piel como yo. Ella lo siente en las venas, le quema la sangre como fuego, le duele el latido.
Oh Claudia, acabaré siendo tú y veré el mundo tras tus rejas…
No se si tengo miedo o lo que deseo es cambiarme por ella y vivir al margen de la realidad, al margen de los sentidos reales.
Mas ella siente...cada herida, ella la siente y la sufre…
Me toma la mano y me enseña los lugares secretos por donde se escapa...de veras que no podría volver allí, perdí las coordenadas, no hay camino, solo están en su mente.
Entramos en unos pasadizos oscuros , sucios, mal olientes, donde solo se escuchaban gemidos. Claudia tira de mi…
No te asustes me dice, esto es vida Sandra, vida real...aquí habitan los desamparados...mucha gente vive así, desamparada, muerta para el mundo, escondida del bien, ausente del amor…
Yo no sabia que hacer, la seguía como podía, con mis ojos llenos de espanto y con ganas de despertar de aquel sueño...No quería mirar mas a aquellas almas en pena, que gemían , que lloraban, que sufrían….Entendí por que Claudia era como era…
Claudia me dijo, Sandra, cumple tu cometido hoy, has tu trabajo, has algo que puedas llevar en tu mochila cada día...
Entre tanta necesidad y desasosiego no sabia que hacer...mas una niña de meses me salvó de aquella incógnita.
Ella lloraba desconsolada...¡oh, aun recuerdo su cara! Sus lagrimas, su lamento…
Ella me miro con ternura y supe que aquello era un regalo para mi, no para ella...la tomé entre mis brazos, le di del alimento que Claudia y yo llevábamos y ella sonrió abrigadita en aquella especie de sabana de colores que la portaba...creo que era de otro continente, pues tenia en su frente un lunar rojo, pintado, como marcada para su destino, no se…
¿Estaremos marcados, me pregunté…?
Dejé a Omaira, creo recordar que se llamaba la bebita, alimentada y limpia, le dije que desearía con todas mis fuerzas volver y salí de allí… Si alguien no la cuida, no sobrevivirá
Llegamos a la puerta de aquel laberinto...Claudia me miró, me toco las manos y se difumino, y yo desperté en mi mundo...en mi cama. Me senté y me quede pensando cual de las dos vidas era la real…
Y no puedo decir cual, pues el rostro y las lágrimas de Omaira siguen en mi mente, su lunar en la frente, su piel tostada, su pelo lleno de rizos, sus labios medio morados de tanto llorar, y su mirada a veces perdida...
Hoy espero no visitar a Claudia...hoy deseo descansar…
Soy más débil que ella, no lo puedo remediar…
SHA
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