davidul
Poeta asiduo al portal
Con el quebranto de la noche,
y al brotar, la ruptura del alba,
unos negros y húmedos ojos,
entristecidos por la añoranza,
de buscar en aquel paraíso,
aquella pecadora manzana,
que se perdió en tus labios,
entre las sabanas del mañana.
¡Calla! no digas nada,
siempre tan maliciosa,
Desguarnecido al comer,
tu envenenada manzana.
No hay antídoto,
para sanar mi alma,
de ti,
letalmente intoxicada.
y al brotar, la ruptura del alba,
unos negros y húmedos ojos,
entristecidos por la añoranza,
de buscar en aquel paraíso,
aquella pecadora manzana,
que se perdió en tus labios,
entre las sabanas del mañana.
¡Calla! no digas nada,
siempre tan maliciosa,
Desguarnecido al comer,
tu envenenada manzana.
No hay antídoto,
para sanar mi alma,
de ti,
letalmente intoxicada.