Villada Mauricio
Poeta adicto al portal
Con embargo camino,
en el desembargo continúo.
Continúo contando luces de ciudad,
esquivando errores semejantes a mí
y en mi boca gritos que nunca gritaré.
Continúo con el viejo vicio en las manos
de enfadarme con todo y con nada,
contigo ya sin mí.
Almas y fantasmas contraen formas.
Estatuas de cuerpo entero
despiertan serenas de la noche;
palomas que picotean sal;
perros que lamen piedras;
lobos que asesinan lunas;
vampiros besando los dislates del sol.
Todo en absoluta contradicción.
La noche regalando
un poco más de sinsentido
a este absurdo amanecer
que no quieres ya cambiar.
La ciudad despierta sangrando ósmosis
y tu ausencia reaviva la monotonía.
Agosto se duerme sin sueños,
la lluvia embarra sólo mis pies,
y el ojo de tu puerta es un cíclope
que me mira por última vez,
mientras resbalan en la calle
tus y pico de modelos para morir.
Se pega a tu piel la realidad,
a mis escamas este frío despertar,
y todo nos incita
a sin embargo caminar
en un continuo desembargo.
en el desembargo continúo.
Continúo contando luces de ciudad,
esquivando errores semejantes a mí
y en mi boca gritos que nunca gritaré.
Continúo con el viejo vicio en las manos
de enfadarme con todo y con nada,
contigo ya sin mí.
Almas y fantasmas contraen formas.
Estatuas de cuerpo entero
despiertan serenas de la noche;
palomas que picotean sal;
perros que lamen piedras;
lobos que asesinan lunas;
vampiros besando los dislates del sol.
Todo en absoluta contradicción.
La noche regalando
un poco más de sinsentido
a este absurdo amanecer
que no quieres ya cambiar.
La ciudad despierta sangrando ósmosis
y tu ausencia reaviva la monotonía.
Agosto se duerme sin sueños,
la lluvia embarra sólo mis pies,
y el ojo de tu puerta es un cíclope
que me mira por última vez,
mientras resbalan en la calle
tus y pico de modelos para morir.
Se pega a tu piel la realidad,
a mis escamas este frío despertar,
y todo nos incita
a sin embargo caminar
en un continuo desembargo.
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