Hay que ver la facilidad con la que algunos
idiotas
como yo, nos enamoramos
de la primera mujer que en vez de mirar nuestra
barriga fofa y burbujeante,
marcan una X con las pupilas
en nuestra mano manchadas de sangre;
hemos matado a la razón.
Nos arrancamos las venas de cuajo,
con la brutalidad de un sacacorchos rebelde,
y nos flagelamos hasta que las nubes
se conviertan en espuma de hormigón.
Creemos que nuestro corazón solo es un cuartucho
mugriento, pegajoso por la cerveza podrida,
con un grifo que gotea óxido
y una alfombra que pincha más
que una caja de tenedores.
Y que en ese cuartucho
una atrevida mosca con carmín rojo neón
y una peluca rubia de trapo
se ha metido a pasar cuanto menos tiempo pueda.
Intentamos cerrar su puerta con
un candado de chocolate
pero al final escapa.
La vida es un perro con
el ano con forma de corazón
y
el amor es una mierda
pero nosotros sí
que somos moscas.
idiotas
como yo, nos enamoramos
de la primera mujer que en vez de mirar nuestra
barriga fofa y burbujeante,
marcan una X con las pupilas
en nuestra mano manchadas de sangre;
hemos matado a la razón.
Nos arrancamos las venas de cuajo,
con la brutalidad de un sacacorchos rebelde,
y nos flagelamos hasta que las nubes
se conviertan en espuma de hormigón.
Creemos que nuestro corazón solo es un cuartucho
mugriento, pegajoso por la cerveza podrida,
con un grifo que gotea óxido
y una alfombra que pincha más
que una caja de tenedores.
Y que en ese cuartucho
una atrevida mosca con carmín rojo neón
y una peluca rubia de trapo
se ha metido a pasar cuanto menos tiempo pueda.
Intentamos cerrar su puerta con
un candado de chocolate
pero al final escapa.
La vida es un perro con
el ano con forma de corazón
y
el amor es una mierda
pero nosotros sí
que somos moscas.