Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Con frío y empapados
Al espacio vacío de mi brazo
le falta tu presencia, como antaño,
cuando ambos con paso apresurado
las calles recorriamos; compartiendo
el calor de nuestros lados.
Y yo del frío te cubría, recuerdo,
cuando de mi cintura te abrazabas,
y un abrigo que poco nos tapaba
del viento y de la lluvia.
Y en vez de molestar, nos daba risa,
risa de adultos con rezago de niños;
yo de bromista haciendo travesuras
con los charcos por provocar tu enfado
porque sabía muy bien que era fingido,
y tú despues en venganza colocarme,
conociendo que era tan distraido
debajo de los chorros del tejado.
Así los dos tan fríos y empapados,
el baño despues era obligado
preámbulo de noche haciendo amores,
para dormir después acurrucados.
¡Ay! paredes de hoteles,
¡cuanto podrían contar
de todo lo mirado!
Al espacio vacío de mi brazo
le falta tu presencia, como antaño,
cuando ambos con paso apresurado
las calles recorriamos; compartiendo
el calor de nuestros lados.
Y yo del frío te cubría, recuerdo,
cuando de mi cintura te abrazabas,
y un abrigo que poco nos tapaba
del viento y de la lluvia.
Y en vez de molestar, nos daba risa,
risa de adultos con rezago de niños;
yo de bromista haciendo travesuras
con los charcos por provocar tu enfado
porque sabía muy bien que era fingido,
y tú despues en venganza colocarme,
conociendo que era tan distraido
debajo de los chorros del tejado.
Así los dos tan fríos y empapados,
el baño despues era obligado
preámbulo de noche haciendo amores,
para dormir después acurrucados.
¡Ay! paredes de hoteles,
¡cuanto podrían contar
de todo lo mirado!
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