brokenknees
Poeta fiel al portal
Después de frío y ventiscas,
a través de tres azotes helados,
con la tierra en sombras,
Skoll y su hermano terminaran la persecución.
El gigante y su ejército,
partirán hacia su destino,
sobre uñas de cientos de humanos,
Vigrid se bañara con su sucia sangre.
Las llamas abrirán el cielo,
aquí estaremos con espadas y escudos,
golpeando el suelo con fuerza,
nuestras lanzas al unísono resonaran.
Einherjer llego el momento de gloria,
Gjallarhom rugió en los mundos,
siguiendo el dorado casco,
en marcha hermanos sin miedo a caer.
La garganta que antes aulló,
emitirá el ultimo sonido al quebrarse,
el honor de morir en batalla,
astillas en el cielo, la sangre de los dioses nos sonríe.
El sagrado resplandor del trueno,
cegara las hordas injustas,
apoyados sobre su poder,
la bendición del rayo nos ampara.
Con gran fuerza golpearemos,
a los malditos del norte,
agrietaremos los escudos,
y atravesaremos corazas.
Arrasaremos sin piedad,
gigantes golpearan el campo,
la lluvia sucumbirá ante el fuego,
los de Asgard aun heridos lucharan.
De rodillas pero sin caer,
las espadas sonaran,
música celestial en nuestros oídos,
correremos por valles de sangre.
Con el corazón de hierro,
tumbaremos lo que se nos oponga,
y si la muerte nos espera,
será una muerte digna de recordar.
De rodillas caerán,
con los huesos rotos y el alma quebrada,
lo ultimo que verán sus ojos,
es nuestro ataque con fuerza extrema.
a través de tres azotes helados,
con la tierra en sombras,
Skoll y su hermano terminaran la persecución.
El gigante y su ejército,
partirán hacia su destino,
sobre uñas de cientos de humanos,
Vigrid se bañara con su sucia sangre.
Las llamas abrirán el cielo,
aquí estaremos con espadas y escudos,
golpeando el suelo con fuerza,
nuestras lanzas al unísono resonaran.
Einherjer llego el momento de gloria,
Gjallarhom rugió en los mundos,
siguiendo el dorado casco,
en marcha hermanos sin miedo a caer.
La garganta que antes aulló,
emitirá el ultimo sonido al quebrarse,
el honor de morir en batalla,
astillas en el cielo, la sangre de los dioses nos sonríe.
El sagrado resplandor del trueno,
cegara las hordas injustas,
apoyados sobre su poder,
la bendición del rayo nos ampara.
Con gran fuerza golpearemos,
a los malditos del norte,
agrietaremos los escudos,
y atravesaremos corazas.
Arrasaremos sin piedad,
gigantes golpearan el campo,
la lluvia sucumbirá ante el fuego,
los de Asgard aun heridos lucharan.
De rodillas pero sin caer,
las espadas sonaran,
música celestial en nuestros oídos,
correremos por valles de sangre.
Con el corazón de hierro,
tumbaremos lo que se nos oponga,
y si la muerte nos espera,
será una muerte digna de recordar.
De rodillas caerán,
con los huesos rotos y el alma quebrada,
lo ultimo que verán sus ojos,
es nuestro ataque con fuerza extrema.
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