CON LA BEATITUD DE LOS CASTAÑOS
Con la beatitud de los castaños
llueve el recuerdo
ajustado al sonido de las olas
que buscan su refugio
entre la epifanía de las rocas.
El tiempo ha venido a recostarse
en las jarcias de tu pelo
en las voces del cielo donde me perdí
buscando el ave peregrina de tus sueños.
Oh noche, pupila increada en el serenísimo
instante de la creación…irrumpe el silencio
y sepulta tus besos en el mar de mis labios.
El amor llena sus cántaros,
ahí va
mi arpa y sus bordones rojos
goteando luces atormentadas
por unos brazos que me llevan a ti.
Soy poeta porque tus ojos recorren
el humus de mi alma, porque tu voz
recoge la débil armonía que llevo
en mis dedos y estas notas de una garza
sumergida en el azul de las aguas.
Hoy comprendo cómo duerme una rosa
cómo hablan los hipocampos
cómo se escucha el silencio
cuando se ausenta el relieve de tu voz.
Eban
Abril 24 del 2019
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