Ricardo Rioguayas
Poeta recién llegado
Con la cabeza en la almohada
voy pensando esta poesía
que imagino podría ser
sobre su vida y la mía.
El día que nos casamos
ella tenia dieciocho,
y yo, que era mas veterano,
ya contaba veintiocho.
Pasaron ya muchos años
y no crean que les mienta
ella aparenta unos treinta
yo aparento ochenta y ocho,
y la gente que es tan cruel
cuando vendo baratijas,
después de comprar me dice
¡fui atendido por su hija!
Y eso que ella no se pinta
ni se maquilla la jeta
sino la gente diría
¡Qué bonita que es su nieta!
voy pensando esta poesía
que imagino podría ser
sobre su vida y la mía.
El día que nos casamos
ella tenia dieciocho,
y yo, que era mas veterano,
ya contaba veintiocho.
Pasaron ya muchos años
y no crean que les mienta
ella aparenta unos treinta
yo aparento ochenta y ocho,
y la gente que es tan cruel
cuando vendo baratijas,
después de comprar me dice
¡fui atendido por su hija!
Y eso que ella no se pinta
ni se maquilla la jeta
sino la gente diría
¡Qué bonita que es su nieta!