Lorenzo Salamanca Garcia
Poeta fiel al portal
Cayo un chaparrón,
la calle se lleno de charcos.
Tratando de evitar los chuzos
se dieron un chapuzón.
¡Chungo!.
Resguardados en su choza
se entretuvieron haciendo sombras chinescas
y contando chistes de chupatintas.
Atizaron las chispas del fuego,
saciaron el apetito preparando chorizo,
chichas y churrasco.
Pero el hambre era más fuerte
y se acostaron:
Chismorrearon un rato
y terminaron chingando como felinos,
él oliendo a chumino.
¡Chitón!.