Ángel33
Poeta recién llegado
Los coches van, vienen,
la gente se apresura a llegar en hora,
y los edificios altos tapan el sol,
nada nuevo,
el rutinario mundanal ruido.
Con lo fácil que es sentarse en un banco,
mirar a tu alrededor,
dejar la mente en blanco,
o pensar en algo,
matando el rato.
Los otro sin embargo,
prefieren lo material antes que el tiempo,
y yo al revés,
¿adivináis cuál es su precio amargo?,
¡Ninguno!,
pues saldremos de la misma habitación por delante los pies.
la gente se apresura a llegar en hora,
y los edificios altos tapan el sol,
nada nuevo,
el rutinario mundanal ruido.
Con lo fácil que es sentarse en un banco,
mirar a tu alrededor,
dejar la mente en blanco,
o pensar en algo,
matando el rato.
Los otro sin embargo,
prefieren lo material antes que el tiempo,
y yo al revés,
¿adivináis cuál es su precio amargo?,
¡Ninguno!,
pues saldremos de la misma habitación por delante los pies.
Estadísticamente, según Borges la inmortalidad es factible. Igual voy a tratar de aprovechar el tiempo