Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Abrázame con la misma pasión
con que la abrazas,
acurrúcate a mi lado
y no temas en sentir mi calor,
yo me encargaré de que olvides su frío.
Ámame con la misma pasión
con que la amas,
olvida el éxtasis
que te provoca su presencia,
permanece aquí, junto a mí,
con mente, corazón y cuerpo presente,
y no andes vagando por su recuerdo.
Deséame con la misma pasión
con la que la deseas,
prefiéreme a mí más que a ella.
Yo también puedo brindarte silencios,
escuchar tus brotes de locuras
y tus pocos momentos de cordura.
También puedo besar inocentemente tu frente
o besarte en los labios con furia.
Amárrame a ti, con la misma pasión
con la que la llevas amarrada a tu alma,
me conformo que me amarres a tu tobillo
o a una posibilidad o a tu historia, pero amárrame.
Por que así, cuando intentes tu huida
me arrastrarás contigo
y nunca podrás verdaderamente huir.
Regresa a mí, con la misma pasión
con la que a su lado regresas,
sin remordimientos, sin pedir permiso
ni ofrecer disculpas, pero regresa a mí.
Puedo compartirte con ella,
pues ella, tu soledad, no es negociable,
pero recuerda que debes entregarte a mí
con la misma pasión con la que te entregas a ella.
con que la abrazas,
acurrúcate a mi lado
y no temas en sentir mi calor,
yo me encargaré de que olvides su frío.
Ámame con la misma pasión
con que la amas,
olvida el éxtasis
que te provoca su presencia,
permanece aquí, junto a mí,
con mente, corazón y cuerpo presente,
y no andes vagando por su recuerdo.
Deséame con la misma pasión
con la que la deseas,
prefiéreme a mí más que a ella.
Yo también puedo brindarte silencios,
escuchar tus brotes de locuras
y tus pocos momentos de cordura.
También puedo besar inocentemente tu frente
o besarte en los labios con furia.
Amárrame a ti, con la misma pasión
con la que la llevas amarrada a tu alma,
me conformo que me amarres a tu tobillo
o a una posibilidad o a tu historia, pero amárrame.
Por que así, cuando intentes tu huida
me arrastrarás contigo
y nunca podrás verdaderamente huir.
Regresa a mí, con la misma pasión
con la que a su lado regresas,
sin remordimientos, sin pedir permiso
ni ofrecer disculpas, pero regresa a mí.
Puedo compartirte con ella,
pues ella, tu soledad, no es negociable,
pero recuerda que debes entregarte a mí
con la misma pasión con la que te entregas a ella.