oscardelaermita
Poeta recién llegado
Noto que te espero
con las alas caídas y mustias
en la parte del día en que el silencio
huele a tierra mojada y barro silvestre.
con las alas caídas y mustias
en la parte del día en que el silencio
huele a tierra mojada y barro silvestre.
Comparezco erguido aunque herido
ante el tribunal de las lágrimas inútiles,
de las tardes perdidas en los laberintos ocultos
en los que buscar musgo temprano
y magia adulta y sabia
que me proporcionase la madurez suicida
del consciente, del latente,
del habitante mutante,
vestido de cómicos disfraces
con telas raídas y arrugadas
por la incomprensión y el moho adherido
de cuando pasé por los abismos húmedos
en los que los vulgares de alma
me arrojaron inmisericordes y cínicos.
ante el tribunal de las lágrimas inútiles,
de las tardes perdidas en los laberintos ocultos
en los que buscar musgo temprano
y magia adulta y sabia
que me proporcionase la madurez suicida
del consciente, del latente,
del habitante mutante,
vestido de cómicos disfraces
con telas raídas y arrugadas
por la incomprensión y el moho adherido
de cuando pasé por los abismos húmedos
en los que los vulgares de alma
me arrojaron inmisericordes y cínicos.
Pero aun me queda la rabia contenida y mantenida.
Alimentada por la desnudez de lo que fui y despreciasteis.
Ahora vuelvo a por vosotros con la chulería desconocida y fértil.
La que os da miedo, la que os delata y compromete,
títeres de retrete sin suficiencia ni conciencia,
solo os concedo la libertad del disparate,
pues es lo que os empeñáis parecer.
Alimentada por la desnudez de lo que fui y despreciasteis.
Ahora vuelvo a por vosotros con la chulería desconocida y fértil.
La que os da miedo, la que os delata y compromete,
títeres de retrete sin suficiencia ni conciencia,
solo os concedo la libertad del disparate,
pues es lo que os empeñáis parecer.
Nos une el dolor y no el amor.
La poesía del sufrimiento,
del escarmiento y del escarnio.
Criticar al indigente renegado
nunca tuvo condecoración ni mérito
en los días de los hombres decentes.
Pero todo, hoy, está irreconocible.
La poesía del sufrimiento,
del escarmiento y del escarnio.
Criticar al indigente renegado
nunca tuvo condecoración ni mérito
en los días de los hombres decentes.
Pero todo, hoy, está irreconocible.
Pero por poco tiempo pues el artista equilibrista,
talentoso en los posos de los pozos
a los que lo exiliasteis de por vida vuelve por sus fueros.
Perdisteis la fortuna oportuna
que pudisteis tener y no conservasteis,
pues os cegó la avaricia,
mala suerte la vuestra,
torpes jugadores, de timbas amañadas,
pues ni para amañar demostrasteis valía,
vuelve a la ciudad de los prodigios olvidados,
con los dados marcados y un rubí en la muñeca,
con la mirada testaruda y ya sin una sola duda
en cuanto a como moverse en el cuadrilátero equilátero
en el que creéis jugar, pues hasta en eso os equivocáis.
Despistados y orondos os encontraré.
Y a mí me pertenecerá la interpretación de la emoción,
la poética y politécnica onírica del barro en mis dedos,
la estación sinuosa respetuosa con los de mi condición.
talentoso en los posos de los pozos
a los que lo exiliasteis de por vida vuelve por sus fueros.
Perdisteis la fortuna oportuna
que pudisteis tener y no conservasteis,
pues os cegó la avaricia,
mala suerte la vuestra,
torpes jugadores, de timbas amañadas,
pues ni para amañar demostrasteis valía,
vuelve a la ciudad de los prodigios olvidados,
con los dados marcados y un rubí en la muñeca,
con la mirada testaruda y ya sin una sola duda
en cuanto a como moverse en el cuadrilátero equilátero
en el que creéis jugar, pues hasta en eso os equivocáis.
Despistados y orondos os encontraré.
Y a mí me pertenecerá la interpretación de la emoción,
la poética y politécnica onírica del barro en mis dedos,
la estación sinuosa respetuosa con los de mi condición.
Noto que os espero
con las alas caídas y mustias.
Pero visto un traje negro,
ese que os da tanto miedo,
y os espero sabiéndoos confiados,
acudiendo raudos de nuevo a por el derrotado.
Pero ya no me impresionan estrategias y peripecias,
de simulada apariencia palaciega.
Esta vez lo haremos a mi manera y en mi terreno,
El de la utopía, la franqueza y el honor,
Y ya sé que jugar ahí os perjudica seriamente la salud,
Pero para vosotros, a partir de ahora,
Vienen mal dadas.
Lo elegisteis así.
con las alas caídas y mustias.
Pero visto un traje negro,
ese que os da tanto miedo,
y os espero sabiéndoos confiados,
acudiendo raudos de nuevo a por el derrotado.
Pero ya no me impresionan estrategias y peripecias,
de simulada apariencia palaciega.
Esta vez lo haremos a mi manera y en mi terreno,
El de la utopía, la franqueza y el honor,
Y ya sé que jugar ahí os perjudica seriamente la salud,
Pero para vosotros, a partir de ahora,
Vienen mal dadas.
Lo elegisteis así.
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