Bender Carvajal
Poeta recién llegado
Hay un pedazo de tribulación
ondeando bajo la almohada,
sollozando salpican los sueños,
cuando la verdad invade
tiene plumas de naranjos agrios,
qué saco con haberme lavado los dientes
si no tengo colmillos
para defenderme de la noche?
Al vino se le va la astucia,
a ti se te fueron
calcinaciones de conventos
que ya no rezan;
ya no doy espuma,
pero es insoportable
esta embriaguez suicida,
tenemos que dedicarnos a morir
ineludiblemente,
a desvestirnos en paz,
a eyacular el corazón diseminado,
las manos no tienen nada que ver
con mis adioses penetrantes,
es solo que estamos violentados
el uno contra el otro
por necesidad del alma,
salitre-amor, tambor-piel,
una furia estrellada
es insuficiente para quedarnos,
y me duele tu voluptuosa
elegancia de serpiente mal herida,
te veo los ojos quemados
y me trago la flor
de la pura pena
ondeando bajo la almohada,
sollozando salpican los sueños,
cuando la verdad invade
tiene plumas de naranjos agrios,
qué saco con haberme lavado los dientes
si no tengo colmillos
para defenderme de la noche?
Al vino se le va la astucia,
a ti se te fueron
calcinaciones de conventos
que ya no rezan;
ya no doy espuma,
pero es insoportable
esta embriaguez suicida,
tenemos que dedicarnos a morir
ineludiblemente,
a desvestirnos en paz,
a eyacular el corazón diseminado,
las manos no tienen nada que ver
con mis adioses penetrantes,
es solo que estamos violentados
el uno contra el otro
por necesidad del alma,
salitre-amor, tambor-piel,
una furia estrellada
es insuficiente para quedarnos,
y me duele tu voluptuosa
elegancia de serpiente mal herida,
te veo los ojos quemados
y me trago la flor
de la pura pena