ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lastima la noche la luz de tus ojos
que devuelven sabios el brillo del cielo
poblado de chispas y esa esfera blanca
que sólo ilumina lo que hace falta
guardándole al día abundar detalles
de historias contadas, esas que suceden
en noches como ésta
de danza de hojas por brisas intensas
que roban aromas y traen perfumes,
que hacen desorden en tu pelo arisco
y limpian el aire que estaba flotando
junto a tus mejillas, privilegio breve.
Ya mueves los labios para decir algo
o emitir un canto,
no hallo diferencias donde no las busco.
Y asoman tus dientes que también refulgen
con la luz prestada y sin despilfarro
y ya no hay otras cosas, ya no hay más nada,
sólo está el deseo de acortar distancias,
de tomar tu mano con mi mano izquierda
y entonces besarnos...
que devuelven sabios el brillo del cielo
poblado de chispas y esa esfera blanca
que sólo ilumina lo que hace falta
guardándole al día abundar detalles
de historias contadas, esas que suceden
en noches como ésta
de danza de hojas por brisas intensas
que roban aromas y traen perfumes,
que hacen desorden en tu pelo arisco
y limpian el aire que estaba flotando
junto a tus mejillas, privilegio breve.
Ya mueves los labios para decir algo
o emitir un canto,
no hallo diferencias donde no las busco.
Y asoman tus dientes que también refulgen
con la luz prestada y sin despilfarro
y ya no hay otras cosas, ya no hay más nada,
sólo está el deseo de acortar distancias,
de tomar tu mano con mi mano izquierda
y entonces besarnos...
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