Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con miel y con aceite
Me levanto,
el tiempo cumple su misión de futuro,
aún quedan gotas mías en la almohada,
llueve.
Por el pasillo que me conduce a la cocina
he creído ver reflejos tuyos,
paso mi mano por esa piel amarilla
en donde sé que crecen girasoles blancos.
La persiana caída del salón,
como los mismos días,
ha suspirado un poco cuando la he subido,
es lógico en ella, la pobre está sola,
nadie tras la noche le concede un beso.
Los libros acumulados frente a la entrada
hablaron muchas veces a mis labios,
pongo mis dedos en sus desgastadas hojas
tomo nota del día en que nacieron,
en esa lectura, libre y atrapado
doy cuenta a sorbos, largos
parecidos a golpes, suaves
de un mar sobre unas rocas,
de un café con leche,
que habla por si sólo
y una rebanada de pan
con miel y con aceite.