marquelo
Negrito villero
La muchacha cuyo sueño
de coral
un picaflor olisquea
sus alas se baten para despertarte
o para refrescarte
el mundo exuda su arrebatador
sudor en los polos
y unos gritos por doquier
anuncian que se cierran
las puertas en el ángulo más
concavo del cielo.
Despiertas
porque dentro de ti
todo fue viaje
tus ojos reconocen las cosas
como si gotearan
en un aprendizaje de río
y te ves en el espejo
que siempre te viste
aún dormida
pero mi aliento lo invade todo:
una herida de declaraciones
y promesas migratorias
lo empañan todo
tus manos descurren
lo que fue mi antigua metafisica
abres el espejo y miles de espejos
tratando de encontrarme
pero sólo un hilo de luz
delinea tu figura
lejos de la casa
donde el aire construye
a todos los hombres
Te encuentras deshabitada/
la balsa es muy pequeña
para llegar al continente
los huesos se van moviendo
para un cruel estornudo.
Finalmente
te das cuenta que tu corazón
es uno y no dos con el mío
que mis voces
se han esclavizado
y viajan sobre lomos
de camellos
miras
al atardecer con tu péndulo
de espera
el mar ya no llega
porque no ve tu orilla
Al atardecer
hay una huella sacrificada
entre ruinas muertas
de coral
un picaflor olisquea
sus alas se baten para despertarte
o para refrescarte
el mundo exuda su arrebatador
sudor en los polos
y unos gritos por doquier
anuncian que se cierran
las puertas en el ángulo más
concavo del cielo.
Despiertas
porque dentro de ti
todo fue viaje
tus ojos reconocen las cosas
como si gotearan
en un aprendizaje de río
y te ves en el espejo
que siempre te viste
aún dormida
pero mi aliento lo invade todo:
una herida de declaraciones
y promesas migratorias
lo empañan todo
tus manos descurren
lo que fue mi antigua metafisica
abres el espejo y miles de espejos
tratando de encontrarme
pero sólo un hilo de luz
delinea tu figura
lejos de la casa
donde el aire construye
a todos los hombres
Te encuentras deshabitada/
la balsa es muy pequeña
para llegar al continente
los huesos se van moviendo
para un cruel estornudo.
Finalmente
te das cuenta que tu corazón
es uno y no dos con el mío
que mis voces
se han esclavizado
y viajan sobre lomos
de camellos
miras
al atardecer con tu péndulo
de espera
el mar ya no llega
porque no ve tu orilla
Al atardecer
hay una huella sacrificada
entre ruinas muertas
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