Santiago Oreggia
Poeta fiel al portal
Con solo escuchar tu voz...
La sangre circula nacientemente
por mi cuerpo,
en movimientos ondulantes,
que excitan mi alicaído corazón.
Con solo escuchar tu voz...
Revivo ese instante,
recobro los sentidos,
advierto tu imagen,
acaricio tu rostro en mi recuerdo,
siento tus labios ardientes,
invadiendo los míos,
exhalando en el espacio vació
el aroma de tu piel.
Con solo escuchar tu voz...
Me sorprendo al descubrir
que aun continuo vivo,
a pesar que no estamos juntos,
en esta vida mía abstracta,
sin los ecos de tu corazón
junto al mío.
Con solo escuchar tu voz...
Aunque sean segundos,
mi alma revive de su tumba,
implorando que la aurora
del amor te ilumine
para apabullar tu partida
con la magia de nuestro reencuentro,
AMOR.::
::
Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©
La sangre circula nacientemente
por mi cuerpo,
en movimientos ondulantes,
que excitan mi alicaído corazón.
Con solo escuchar tu voz...
Revivo ese instante,
recobro los sentidos,
advierto tu imagen,
acaricio tu rostro en mi recuerdo,
siento tus labios ardientes,
invadiendo los míos,
exhalando en el espacio vació
el aroma de tu piel.
Con solo escuchar tu voz...
Me sorprendo al descubrir
que aun continuo vivo,
a pesar que no estamos juntos,
en esta vida mía abstracta,
sin los ecos de tu corazón
junto al mío.
Con solo escuchar tu voz...
Aunque sean segundos,
mi alma revive de su tumba,
implorando que la aurora
del amor te ilumine
para apabullar tu partida
con la magia de nuestro reencuentro,
AMOR.::
:: Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©
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