Con tus ofrendas, cargo-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Quizás elija esta aridez extraña

de saberte presa de otro cuerpo,

que computa beneficios contables,

sin almas solitarias a su lado.

Puesto que me pulsas los latidos,

cargo con tus ofrendas, en mitad

de esta propiedad vacía de cielos,

inventando claridades para un sol

nunca grotesco ni dañino.

Sostengo entre mis brazos un espejo,

y en mis manos escarban tus caricias,

mas no contienen sangre, tus labios

en los míos.

Quizás busque otros caprichos, otros

goces, y otros placeres lejos de tu carne:

planes que no pretendo imponer a nadie,

como tú hacías casi siempre con los tuyos.



©
 
Quizás elija esta aridez extraña

de saberte presa de otro cuerpo,

que computa beneficios contables,

sin almas solitarias a su lado.

Puesto que me pulsas los latidos,

cargo con tus ofrendas, en mitad

de esta propiedad vacía de cielos,

inventando claridades para un sol

nunca grotesco ni dañino.

Sostengo entre mis brazos un espejo,

y en mis manos escarban tus caricias,

mas no contienen sangre, tus labios

en los míos.

Quizás busque otros caprichos, otros

goces, y otros placeres lejos de tu carne:

planes que no pretendo imponer a nadie,

como tú hacías casi siempre con los tuyos.



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Es mejor tenerlas que nunca saber de ellas, grato leerte
 
Quizás elija esta aridez extraña

de saberte presa de otro cuerpo,

que computa beneficios contables,

sin almas solitarias a su lado.

Puesto que me pulsas los latidos,

cargo con tus ofrendas, en mitad

de esta propiedad vacía de cielos,

inventando claridades para un sol

nunca grotesco ni dañino.

Sostengo entre mis brazos un espejo,

y en mis manos escarban tus caricias,

mas no contienen sangre, tus labios

en los míos.

Quizás busque otros caprichos, otros

goces, y otros placeres lejos de tu carne:

planes que no pretendo imponer a nadie,

como tú hacías casi siempre con los tuyos.



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Un placer acercarse a su obra de nuevo amigo Ben.
Un eterno abrazo desde estos cielos poético de un halcón.
 
Quizás elija esta aridez extraña

de saberte presa de otro cuerpo,

que computa beneficios contables,

sin almas solitarias a su lado.

Puesto que me pulsas los latidos,

cargo con tus ofrendas, en mitad

de esta propiedad vacía de cielos,

inventando claridades para un sol

nunca grotesco ni dañino.

Sostengo entre mis brazos un espejo,

y en mis manos escarban tus caricias,

mas no contienen sangre, tus labios

en los míos.

Quizás busque otros caprichos, otros

goces, y otros placeres lejos de tu carne:

planes que no pretendo imponer a nadie,

como tú hacías casi siempre con los tuyos.



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TE FELICITO POR TU VERSAR...SALUDOS
 

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