Javier Lorenzo
Poeta recién llegado
Debería pelar la gallina
quitarle plumas,
visceras
quitarle su hálito de gallina
sucia de revuelcos entre maíz,
debería conseguir la llave
que te quedaste aquella noche,
para asegurarme que no volvieras,
tantas casualidades
se cruzan aparentando destinos,
la gallina cacarea
desde tu estómago de lombrices
y tarántulas,
macabra risa la tuya
al descubrir el triste gemido
del orgasmo de prostitutas
del vecino,
blancas manchas en esa pared
que alguna vez pintarás de negro,
como una vampireza fatal
que inspira pasión de terreno baldío,
vayas donde vayas
una sombra te precede,
mientras los lobos de tu palabra
devoran indefensos corderos
que corren sin querer defenderse,
sabia es la silueta que se recorta
al final de la calle
poniendo fin a tus días
con un beso en el pecho.
quitarle plumas,
visceras
quitarle su hálito de gallina
sucia de revuelcos entre maíz,
debería conseguir la llave
que te quedaste aquella noche,
para asegurarme que no volvieras,
tantas casualidades
se cruzan aparentando destinos,
la gallina cacarea
desde tu estómago de lombrices
y tarántulas,
macabra risa la tuya
al descubrir el triste gemido
del orgasmo de prostitutas
del vecino,
blancas manchas en esa pared
que alguna vez pintarás de negro,
como una vampireza fatal
que inspira pasión de terreno baldío,
vayas donde vayas
una sombra te precede,
mientras los lobos de tu palabra
devoran indefensos corderos
que corren sin querer defenderse,
sabia es la silueta que se recorta
al final de la calle
poniendo fin a tus días
con un beso en el pecho.