Horacio_Chinaski
Poeta recién llegado
Fuiste tú quien levantó muros
y paralelepípedos imaginarios
abaleándote del sofista chamullero
y desarraigándote de tu gente a la vez.
Fuiste tú quien se alejó
de los faraónicos adagios
en ese campear tuyo contra la ignorancia.
No te detengas ahora, sigue desempedrando
con los cascos del caballo el suelo empedrado
con las mentiras del hombre.
Al final te espera ella
con su melena de miliciana
y sus ojos negros como de leer a Sartre.
Con su cuerpo menudo y fuerte de mujer
y sus nudillos encallecidos de golpear la vida.
No te asustes ahora
a lomos de esa soledad galopante
a las puertas de ese conato
de prurito.
Cuando te de miedo usar las palabras
y la aposiopesis planee sobre tu mente
piensa que la meta es tan curva como su sonrisa
y tan suave como el roce de su pie en tu rodilla.
y paralelepípedos imaginarios
abaleándote del sofista chamullero
y desarraigándote de tu gente a la vez.
Fuiste tú quien se alejó
de los faraónicos adagios
en ese campear tuyo contra la ignorancia.
No te detengas ahora, sigue desempedrando
con los cascos del caballo el suelo empedrado
con las mentiras del hombre.
Al final te espera ella
con su melena de miliciana
y sus ojos negros como de leer a Sartre.
Con su cuerpo menudo y fuerte de mujer
y sus nudillos encallecidos de golpear la vida.
No te asustes ahora
a lomos de esa soledad galopante
a las puertas de ese conato
de prurito.
Cuando te de miedo usar las palabras
y la aposiopesis planee sobre tu mente
piensa que la meta es tan curva como su sonrisa
y tan suave como el roce de su pie en tu rodilla.