Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
.
que ganas hoy a la distancia
de querer saber que en un desliz
la vida te haya extraviado el alma
la mirada calma
y la calma en cada madrugada
y saber que en una noche a solas tus ojos
han rodado de sus cuencas hasta el río
en donde se me ahogaron
lamentos
suspiros
y llantos
y en una orilla estén húmedos
de una o dos de ésas traiciones
que estallan en silencio y que arden tanto
que duelen tanto que significan tanto
que lo dejan a uno sintiéndose sin madre
y saber que sólo de ése río el beber te sea permitido
y mientras bebas la lengua y el paladar
se empasten en tu alma tanto
que quieras redimirte abrevando
que ganas de querer saber
que después de tanto tiempo
el tiempo en un rencor
te atoró los sueños allá en mi pasado
y vivas con insomnio
con ganas de volver a verte en mi mirada
y hayas pedido la esperanzas de salvarte
y que concibas que el perdón
estaba en el hablar y explicar tu huida
y no en esconderte atrás de una simple riña
que ganas sólo ganas de que sepas
que hay días de vivir y otros de pensarte
noches de soñarte y sueños de olvidarte
heridas que no cierran y cicatrices que se extrañan
días de querer días de falacias
y falacias de creer que sin ti no concibo ni la ira.
Due® 17.3.10
que ganas hoy a la distancia
de querer saber que en un desliz
la vida te haya extraviado el alma
la mirada calma
y la calma en cada madrugada
y saber que en una noche a solas tus ojos
han rodado de sus cuencas hasta el río
en donde se me ahogaron
lamentos
suspiros
y llantos
y en una orilla estén húmedos
de una o dos de ésas traiciones
que estallan en silencio y que arden tanto
que duelen tanto que significan tanto
que lo dejan a uno sintiéndose sin madre
y saber que sólo de ése río el beber te sea permitido
y mientras bebas la lengua y el paladar
se empasten en tu alma tanto
que quieras redimirte abrevando
que ganas de querer saber
que después de tanto tiempo
el tiempo en un rencor
te atoró los sueños allá en mi pasado
y vivas con insomnio
con ganas de volver a verte en mi mirada
y hayas pedido la esperanzas de salvarte
y que concibas que el perdón
estaba en el hablar y explicar tu huida
y no en esconderte atrás de una simple riña
que ganas sólo ganas de que sepas
que hay días de vivir y otros de pensarte
noches de soñarte y sueños de olvidarte
heridas que no cierran y cicatrices que se extrañan
días de querer días de falacias
y falacias de creer que sin ti no concibo ni la ira.
Due® 17.3.10
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