cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
El frío matinal acaricia mi rostro mientras me dirijo a mi trabajo. Y mis pensamientos nuevamente empiezan a correr hacia todos lados, según mis amigos por falta de medicamento, según mi conciencia por sobra de motivos.
En primer lugar no dejo de pensar que aquello que en este momento no es para mí más que una ligera molestia en los dedos de las manos es para otras personas causa de sufrimiento e incluso la muerte.
La conciencia no deja de dar vueltas en mi cabeza… ¿Dónde está el humanismo en el ser humano? ¿Es correcto ver padecimientos y quedarse quieto?
Me falta mucho por responder... y entre pensamientos llego a mi trabajo, hago a un lado la conciencia y entra en acción la diligencia.
Pocas horas después es menester salir a revisar detalles propios de un trabajo industrial, y el transporte utilizado (pies) me permite darme el tiempo de volver a la pregunta previa y aún formular más: ¿Puede un gobierno hacer algo?... esa pregunta no sirve. ¿Podemos hacer algo?, esa pregunta requiere varias respuestas… ¿Puedo YO hacer algo?... ¡caramba!...¡Vaya pregunta!.
La respuesta llega de manera instantánea: “SI” Si puedo hacer mucho mas que algo… Tomar la iniciativa y dar el apoyo necesario.
He visto grandes campañas en pro de aquellas personas necesitadas… pero como todo, el esfuerzo queda parco ante tanta carestía.
Enseñar a trabajar al hambriento y junto con un plato de sopa caliente devolverle su dignidad.
Por enseñar a trabajar debemos decir instruirlo en un oficio más, ya que posiblemente dejó su arte por no poder competir contra grandes monopolios.
¿Cuántas personas precisan verdaderamente de ayuda? Y ¿Cuántas otras se aprovechan de las miserias ajenas para beneficiarse de la misma?...
Entre pensamientos llego a mi destino y nuevamente el interruptor de la diligencia entra en acción y me enfrasco con planteamientos y propuestas a personas que tienen sus propias prisas y múltiples tareas.
¿Nos alcanzará la vida para que los pensamientos se tornen en acciones?
Digno tema de discusión.
En primer lugar no dejo de pensar que aquello que en este momento no es para mí más que una ligera molestia en los dedos de las manos es para otras personas causa de sufrimiento e incluso la muerte.
La conciencia no deja de dar vueltas en mi cabeza… ¿Dónde está el humanismo en el ser humano? ¿Es correcto ver padecimientos y quedarse quieto?
Me falta mucho por responder... y entre pensamientos llego a mi trabajo, hago a un lado la conciencia y entra en acción la diligencia.
Pocas horas después es menester salir a revisar detalles propios de un trabajo industrial, y el transporte utilizado (pies) me permite darme el tiempo de volver a la pregunta previa y aún formular más: ¿Puede un gobierno hacer algo?... esa pregunta no sirve. ¿Podemos hacer algo?, esa pregunta requiere varias respuestas… ¿Puedo YO hacer algo?... ¡caramba!...¡Vaya pregunta!.
La respuesta llega de manera instantánea: “SI” Si puedo hacer mucho mas que algo… Tomar la iniciativa y dar el apoyo necesario.
He visto grandes campañas en pro de aquellas personas necesitadas… pero como todo, el esfuerzo queda parco ante tanta carestía.
Enseñar a trabajar al hambriento y junto con un plato de sopa caliente devolverle su dignidad.
Por enseñar a trabajar debemos decir instruirlo en un oficio más, ya que posiblemente dejó su arte por no poder competir contra grandes monopolios.
¿Cuántas personas precisan verdaderamente de ayuda? Y ¿Cuántas otras se aprovechan de las miserias ajenas para beneficiarse de la misma?...
Entre pensamientos llego a mi destino y nuevamente el interruptor de la diligencia entra en acción y me enfrasco con planteamientos y propuestas a personas que tienen sus propias prisas y múltiples tareas.
¿Nos alcanzará la vida para que los pensamientos se tornen en acciones?
Digno tema de discusión.
Última edición: