Poetacandente
Poeta asiduo al portal
Cuando me enlacé a la rígida cordura,
a un costado sollozaba la demencia,
y yo dije entonces: ¡con cuánta indecencia
clamamos siquiera un poco de locura,
que al recibir los perdones y el amar,
de tal uso que doy yo al vil pecado,
jamás perdoné a nadie por ser amado
ni amé nunca en mi vida para perdonar.
¡Yo vivo y muero o marchito en letargo
del mal uso a mi conciencia herida!...
La vida que tiene un sentido amargo
y lo amargo ya sin sentido en la vida.
a un costado sollozaba la demencia,
y yo dije entonces: ¡con cuánta indecencia
clamamos siquiera un poco de locura,
que al recibir los perdones y el amar,
de tal uso que doy yo al vil pecado,
jamás perdoné a nadie por ser amado
ni amé nunca en mi vida para perdonar.
¡Yo vivo y muero o marchito en letargo
del mal uso a mi conciencia herida!...
La vida que tiene un sentido amargo
y lo amargo ya sin sentido en la vida.