oskar orlando
Poeta recién llegado
Nuestro desesperado intento por aparentar ser fuertes
Implicaba el terrible peligro también de debilitarnos aun más
Y caer de rodillas frente a un altar.
Entonces llegó la erosión
Nuestras manos entrelazadas no soportaron más
Y crujiendo violentamente y de manera visceral
no tuvimos el valor de echar a perder
tantos años de entrañable sufrimiento.
Y entonces nos dimos cuenta de que somos el uno para el otro.
Así somos felices
Somos estúpidamente felices.