Concretemos las idas
y venidas de nuestros
cuentos venideros.
¡Seamos certeros!.
Viajemos en el tiempo.
Siendo efímeros momentos.
Seremos el amor de los
dioses clandestinos.
Unos ratos buenos, otros
sin miedo. ¡Sin miedo!.
Puesto que nos queremos...
¡hasta los huesos!.