Concupiscencia.

Antares

Poeta adicto al portal
Me gusta tu mirada lasciva,
esa que clavas en mi
cuando mis manos deslizan las
medias lentamente por mis muslos.

Cuando sin dejar de mirarte,
me acerco a ti, liberando mis senos
del sujetador.

Mi concupiscencia se recrea
buscando tus labios.
Ella que indomable sabe atraerte
a las dimensiones de su mundo.

Tu lengua en mi tobillo
y mis gemidos libertinos.
Mi desnudez tu domicilio,
y tu corazón el mío.

Amores prohibidos,
lujuria que brama.
Éxtasis bendito
que llega y derrama.

Lo que callo, lo que grito,
aquello que no tiene palabras.
Lo que siento, el sinsentido,
Concupiscencia del Alma.

 
Ahhh...que delicia. Me encanta ese léxico libre, sensual, hondo y sincero.

Encantada de leerte.

Saludos
 
Concupiscencia se define como apetito desordenado de la carne y es un término pecaminoso, es un término de la esfera del mal. Lo más atinado debiera ser PASION, pues eso es lo perfecto, agradable y que no mata la esencia de la persona, que no sacrifica maquiavélicamente un diseño predeterminado para complacer un apetito, pues, marchar al sacrificio por una pasión es un acto deleznable, pues mata una esencia en rigor y claro eso, con toda propiedad puede llamarse CONCUPISCENCIA, es decir: UN APETITO DESORDENADO DE LA CARNE.
 
Entiendo este poema, y no lo desdeño.
Porque no me siento superior a su autora.
Dado que ella, gentilmente, ha compartido el sentimiento que percibe, como receptáculo.
O sea, antena parabólica. Somos poetas, y también, músicos silenciosos.
 
Gracias por tu comentario y explicación. Al leer mi poesía, se puede comprender que se trata de un amor prohibido, por tanto en la sociedad católica, se considera ya de por sí, un acto pecaminoso. Es en esos amores donde la libertad de todos los placeres, es pura, sin riendas, la lascivia, lujuria y deseos de la carne, se practican nos guste admitirlo o no. Se considera la CONCUPISCENCIA, como apetito sexuales o inclinicion excesiva a los deleites carnales, eso sí, a gusto del consumidor, lo desordenas o no. Saludos Isaías desde mi estrella roja.
 
Última edición:
Me gusta tu mirada lasciva,
esa que clavas en mi
cuando mis manos deslizan las
medias lentamente por mis muslos.

Cuando sin dejar de mirarte,
me acerco a ti, liberando mis senos
del sujetador.

Mi concupiscencia se recrea
buscando tus labios.
Ella que indomable sabe atraerte
a las dimensiones de su mundo.

Tu lengua en mi tobillo
y mis gemidos libertinos.
Mi desnudez tu domicilio,
y tu corazón el mío.

Amores prohibidos,
lujuria que brama.
Éxtasis bendito
que llega y derrama.

Lo que callo, lo que grito,
aquello que no tiene palabras.
Lo que siento, el sinsentido,
Concupiscencia del Alma.

Super sensual y bello poema escritu con una sutil sensibilidad muy apropiada para su contenido. Me ha gustado mucho y encendido algo. Abrazote vuela amiga Antares. Paco.
 
Mil gracias Paco. Tu comentario es bien recibido, aunque al precio que esta la electricidad...espero que apagaras el interruptor. Bromas aparte, encantada de que me leas. Un saludo desde mi estrella.
 
Me gusta tu mirada lasciva,
esa que clavas en mi
cuando mis manos deslizan las
medias lentamente por mis muslos.

Cuando sin dejar de mirarte,
me acerco a ti, liberando mis senos
del sujetador.

Mi concupiscencia se recrea
buscando tus labios.
Ella que indomable sabe atraerte
a las dimensiones de su mundo.

Tu lengua en mi tobillo
y mis gemidos libertinos.
Mi desnudez tu domicilio,
y tu corazón el mío.

Amores prohibidos,
lujuria que brama.
Éxtasis bendito
que llega y derrama.

Lo que callo, lo que grito,
aquello que no tiene palabras.
Lo que siento, el sinsentido,
Concupiscencia del Alma.


Dicen que lo que una mirada llega a transmitir no hay palabras para expresarlo.... pues no es así, tu poema lo expresa perfectamente. Fantástica composición.
 
Me gusta tu mirada lasciva,
esa que clavas en mi
cuando mis manos deslizan las
medias lentamente por mis muslos.

Cuando sin dejar de mirarte,
me acerco a ti, liberando mis senos
del sujetador.

Mi concupiscencia se recrea
buscando tus labios.
Ella que indomable sabe atraerte
a las dimensiones de su mundo.

Tu lengua en mi tobillo
y mis gemidos libertinos.
Mi desnudez tu domicilio,
y tu corazón el mío.

Amores prohibidos,
lujuria que brama.
Éxtasis bendito
que llega y derrama.

Lo que callo, lo que grito,
aquello que no tiene palabras.
Lo que siento, el sinsentido,
Concupiscencia del Alma.

 
Hola Yolanda:
Aplaudo, con entusiasmo, este precioso poema. Plena libertad de fogosos sentimientos transparentados a través de un lenguaje exquisitamente poético y sicalíptico que vuelve, a tus letras, sencillamente...deliciosas. Es un poema para sensibilidades ardientemente liberales. Un gran placer visitar tus versos. Un beso, Poetisa.
 
Me gusta tu mirada lasciva,
esa que clavas en mi
cuando mis manos deslizan las
medias lentamente por mis muslos.

Cuando sin dejar de mirarte,
me acerco a ti, liberando mis senos
del sujetador.

Mi concupiscencia se recrea
buscando tus labios.
Ella que indomable sabe atraerte
a las dimensiones de su mundo.

Tu lengua en mi tobillo
y mis gemidos libertinos.
Mi desnudez tu domicilio,
y tu corazón el mío.

Amores prohibidos,
lujuria que brama.
Éxtasis bendito
que llega y derrama.

Lo que callo, lo que grito,
aquello que no tiene palabras.
Lo que siento, el sinsentido,
Concupiscencia del Alma.


Interesante trabajo, intenso y sin pelos en la lengua. Lo que se sintió, lo hiciste, y eso es, nos guste o no, lo que importa. Sea pecaminoso o no, ese no es mi juicio. Lo que se, y tengo claro, que es un buen poema, y que merece mi aplauso. Te saluda, Drümz.
 
Encantada Tony de recibirte en mi espacio y saber de tu opinión sobre este mi poema. Saludos desde mi estrella roja. Antares
 
Me gusta tu mirada lasciva,
esa que clavas en mi
cuando mis manos deslizan las
medias lentamente por mis muslos.

Cuando sin dejar de mirarte,
me acerco a ti, liberando mis senos
del sujetador.

Mi concupiscencia se recrea
buscando tus labios.
Ella que indomable sabe atraerte
a las dimensiones de su mundo.

Tu lengua en mi tobillo
y mis gemidos libertinos.
Mi desnudez tu domicilio,
y tu corazón el mío.

Amores prohibidos,
lujuria que brama.
Éxtasis bendito
que llega y derrama.

Lo que callo, lo que grito,
aquello que no tiene palabras.
Lo que siento, el sinsentido,
Concupiscencia del Alma.


Antares una delicia tu poema,
me encanto leerte.

Besitos dulces
Siby
 
Hola Ivan. Me alegra tu visita a mis versos. Gracias por tu comentario, me sorprende que te hayas quedado sin palabras, espero y deseo que para bien. Un abrazo desde mi estrella roja.
 
Gracias Marquelo. Sucede que en ocasiones creo algo de discrepancias con mis versos, pero creo que debato mi postura fácilmente entendible y como no, respetando todas las opiniones de los demás. Un saludo y gracias nuevamente.
 

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