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He atusado melenas de leones
con la sangre impregnada en mis tabiques,
el pilar de la hilera de hormigas
que en su leve temblor las extermina,
las osadías son tan diferentes entre ellas,
como cisnes con miedo al vacío se unifican.
De ellos proviene el alba mordiendo lo medido,
y en compendio se rifan caracoles,
como los rascacielos que arrastran tus visiones,
tus cadenas de virgen en dictámenes,
la ignorancia que atrapa las moscas que salían de mi boca,
como querer saber más de ti, cuando el silencio era entre la espada y la pared.
Recibí tantos golpes en uno...
-Sin tus manos tocándome en el fuego,
mientras el universo se quemaba de mí.-
Guardo anacondas libres en las calles,
con un solo soplido, doble filo del alma,
devoro y atosigo ciempiés de papelera.
Capital es el énfasis en conocer la histórica válvula del control,
ese avituallamiento en el que se agradece el sacrificio,
y se disfruta incluso con un oso en la chepa,
abrigos, es la moda, como centrifugar las cortinas,
cómo centrifugar lo que incluye la intimidad.
Aquí somos de sobra conocidos,
con un puño en el ojo,
como ese vestuario donde los gatos y medusas comparten gel y ducha.
"Las ilusiones pueden.
Casi siempre recuerdo tu mirada,
pero ahora penetro esta jungla sin huellas,
donde los rituales dejan ese rastro, ese deje
de armonía."
"Así pues, el recuerdo de tus ojos me guía
por donde las jaurías nunca ladran.
Ese crimen no era desamor, sino barrer palabras, psicopatía inversa -La que niega los pasos del espíritu cojo que traspasa la calma.
Ese pánico sostenido cabe en una rendija,
incluso en una uña.
Por eso, reconozco que no amaba,
sentimiento sublime y consensuado
que espantaba tu... suspense.-".
He atusado melenas de leones
con la sangre impregnada en mis tabiques,
el pilar de la hilera de hormigas
que en su leve temblor las extermina,
las osadías son tan diferentes entre ellas,
como cisnes con miedo al vacío se unifican.
De ellos proviene el alba mordiendo lo medido,
y en compendio se rifan caracoles,
como los rascacielos que arrastran tus visiones,
tus cadenas de virgen en dictámenes,
la ignorancia que atrapa las moscas que salían de mi boca,
como querer saber más de ti, cuando el silencio era entre la espada y la pared.
Recibí tantos golpes en uno...
-Sin tus manos tocándome en el fuego,
mientras el universo se quemaba de mí.-
Guardo anacondas libres en las calles,
con un solo soplido, doble filo del alma,
devoro y atosigo ciempiés de papelera.
Capital es el énfasis en conocer la histórica válvula del control,
ese avituallamiento en el que se agradece el sacrificio,
y se disfruta incluso con un oso en la chepa,
abrigos, es la moda, como centrifugar las cortinas,
cómo centrifugar lo que incluye la intimidad.
Aquí somos de sobra conocidos,
con un puño en el ojo,
como ese vestuario donde los gatos y medusas comparten gel y ducha.
"Las ilusiones pueden.
Casi siempre recuerdo tu mirada,
pero ahora penetro esta jungla sin huellas,
donde los rituales dejan ese rastro, ese deje
de armonía."
"Así pues, el recuerdo de tus ojos me guía
por donde las jaurías nunca ladran.
Ese crimen no era desamor, sino barrer palabras, psicopatía inversa -La que niega los pasos del espíritu cojo que traspasa la calma.
Ese pánico sostenido cabe en una rendija,
incluso en una uña.
Por eso, reconozco que no amaba,
sentimiento sublime y consensuado
que espantaba tu... suspense.-".
He atusado melenas de leones
con la sangre impregnada en mis tabiques,
el pilar de la hilera de hormigas
que en su leve temblor las extermina,
las osadías son tan diferentes entre ellas,
como cisnes con miedo al vacío se unifican.
De ellos proviene el alba mordiendo lo medido,
y en compendio se rifan caracoles,
como los rascacielos que arrastran tus visiones,
tus cadenas de virgen en dictámenes,
la ignorancia que atrapa las moscas que salían de mi boca,
como querer saber más de ti, cuando el silencio era entre la espada y la pared.
Recibí tantos golpes en uno...
-Sin tus manos tocándome en el fuego,
mientras el universo se quemaba de mí.-
Guardo anacondas libres en las calles,
con un solo soplido, doble filo del alma,
devoro y atosigo ciempiés de papelera.
Capital es el énfasis en conocer la histórica válvula del control,
ese avituallamiento en el que se agradece el sacrificio,
y se disfruta incluso con un oso en la chepa,
abrigos, es la moda, como centrifugar las cortinas,
cómo centrifugar lo que incluye la intimidad.
Aquí somos de sobra conocidos,
con un puño en el ojo,
como ese vestuario donde los gatos y medusas comparten gel y ducha.
"Las ilusiones pueden.
Casi siempre recuerdo tu mirada,
pero ahora penetro esta jungla sin huellas,
donde los rituales dejan ese rastro, ese deje
de armonía."
"Así pues, el recuerdo de tus ojos me guía
por donde las jaurías nunca ladran.
Ese crimen no era desamor, sino barrer palabras, psicopatía inversa -La que niega los pasos del espíritu cojo que traspasa la calma.
Ese pánico sostenido cabe en una rendija,
incluso en una uña.
Por eso, reconozco que no amaba,
sentimiento sublime y consensuado
que espantaba tu... suspense.-".
He atusado melenas de leones
con la sangre impregnada en mis tabiques,
el pilar de la hilera de hormigas
que en su leve temblor las extermina,
las osadías son tan diferentes entre ellas,
como cisnes con miedo al vacío se unifican.
De ellos proviene el alba mordiendo lo medido,
y en compendio se rifan caracoles,
como los rascacielos que arrastran tus visiones,
tus cadenas de virgen en dictámenes,
la ignorancia que atrapa las moscas que salían de mi boca,
como querer saber más de ti, cuando el silencio era entre la espada y la pared.
Recibí tantos golpes en uno...
-Sin tus manos tocándome en el fuego,
mientras el universo se quemaba de mí.-
Guardo anacondas libres en las calles,
con un solo soplido, doble filo del alma,
devoro y atosigo ciempiés de papelera.
Capital es el énfasis en conocer la histórica válvula del control,
ese avituallamiento en el que se agradece el sacrificio,
y se disfruta incluso con un oso en la chepa,
abrigos, es la moda, como centrifugar las cortinas,
cómo centrifugar lo que incluye la intimidad.
Aquí somos de sobra conocidos,
con un puño en el ojo,
como ese vestuario donde los gatos y medusas comparten gel y ducha.
"Las ilusiones pueden.
Casi siempre recuerdo tu mirada,
pero ahora penetro esta jungla sin huellas,
donde los rituales dejan ese rastro, ese deje
de armonía."
"Así pues, el recuerdo de tus ojos me guía
por donde las jaurías nunca ladran.
Ese crimen no era desamor, sino barrer palabras, psicopatía inversa -La que niega los pasos del espíritu cojo que traspasa la calma.
Ese pánico sostenido cabe en una rendija,
incluso en una uña.
Por eso, reconozco que no amaba,
sentimiento sublime y consensuado
que espantaba tu... suspense.-".
Recordar las guias en esa melaza que se espande cuando las uñas se hacen
incomprensibles y tan solo queda el ritual de la busqueda armonica.
excelente. saludos amables de luzyabsenta