hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
A sabiendas
sin importarme las consecuencias
me arrojé a tu hoguera.
Como un pabilo
brillé por un momento.
Ardí y fui la luz
luego, la nada.
Sólo unas pocas cenizas quedaron
de quien fuera todo llamas.
Saciada
te apartaste de mí
corriste en busca de otra alma.
Inútil fue llamarte
nada quedaba de mí.
Así es
todo lo que un día fui
se consumió en tu flama.
Yo
quedé aquí
condenado a las sombras
y al ocaso.
A recordar mi momento luminoso
y a rumiar, por los siglos
mi fracaso.
Dí
¿que será de mi?
Si de la luz que era toda nuestra esencia
sólo me quedan las penumbras
y tu ausencia.