Redivivus
Poeta fiel al portal
CONDENADO
Qué eras para mí
que sino la risa que vencía a mi tristeza
el beso que llenaba a la vida de motivos
y la mirada que calmaba mis ausencias.
Pero todo se vacía
se vacían mis días de alegría
las mañanas de tu música y mis libros
las memorias amorosamente acumuladas.
Qué eras para mí
que sino tu voz de pájaros y flores
tus risillas y suspiros en mi oído hechizado
y el sollozo extasiado y tu sonrisa monalisa.
Pero todo se aleja
se alejan las bondades de tus manos generosas
las noches de luna llena en tu cuerpo
la misteriosa conjunción de mi piel y tus labios.
Qué eras para mí
que sino el gusto de dormir entre tus brazos
la delicia de despertarme entre tus pechos
y la calma en el alma satisfecha.
Pero nada queda
todo lo abandoné, en cobarde huída
todo perdido y para siempre en el silencio
sin retorno
sin esperanzas
condenado.
Qué eras para mí
que sino la risa que vencía a mi tristeza
el beso que llenaba a la vida de motivos
y la mirada que calmaba mis ausencias.
Pero todo se vacía
se vacían mis días de alegría
las mañanas de tu música y mis libros
las memorias amorosamente acumuladas.
Qué eras para mí
que sino tu voz de pájaros y flores
tus risillas y suspiros en mi oído hechizado
y el sollozo extasiado y tu sonrisa monalisa.
Pero todo se aleja
se alejan las bondades de tus manos generosas
las noches de luna llena en tu cuerpo
la misteriosa conjunción de mi piel y tus labios.
Qué eras para mí
que sino el gusto de dormir entre tus brazos
la delicia de despertarme entre tus pechos
y la calma en el alma satisfecha.
Pero nada queda
todo lo abandoné, en cobarde huída
todo perdido y para siempre en el silencio
sin retorno
sin esperanzas
condenado.