Pablo Londoño Larrea
Poeta recién llegado
Confesión de un escritor condenado
Pienso que talvez
la lluvia de un frío atardecer
perdura por la eternidad,
y esas suaves gotas
son armas del cielo padre
que me intentan lastimar.
Pienso que talvez
la hermosa y pasajera noche
me seduce con acordes,
sin embargo, sueño
y veo a Nix agonizando
junto a mis ilusiones.
Pienso e imagino
que un frágil rayo de sol
me impregna su perfume
y cae como las lágrimas
que dejan un alivio
al dolor que me consume.
Pienso e intento,
intento dejar de pensar
en los males que me rodean,
busco un refugio
y me pierdo en un cuadro
de soledad eterna.
Soy un esclavo,
un esclavo del silencio
a pesar de amar el sonido,
así como amo las letras,
el agua, el llanto, el sueño,
los números, el fuego, el vino,[ ].
Pienso que talvez
estoy condenado a ser infeliz
en un mundo al cual no pertenezco,
intento hallar a mis iguales
pero no encuentro a ninguno,
[FONT="]¡todos han muerto!
Pienso que talvez
la lluvia de un frío atardecer
perdura por la eternidad,
y esas suaves gotas
son armas del cielo padre
que me intentan lastimar.
Pienso que talvez
la hermosa y pasajera noche
me seduce con acordes,
sin embargo, sueño
y veo a Nix agonizando
junto a mis ilusiones.
Pienso e imagino
que un frágil rayo de sol
me impregna su perfume
y cae como las lágrimas
que dejan un alivio
al dolor que me consume.
Pienso e intento,
intento dejar de pensar
en los males que me rodean,
busco un refugio
y me pierdo en un cuadro
de soledad eterna.
Soy un esclavo,
un esclavo del silencio
a pesar de amar el sonido,
así como amo las letras,
el agua, el llanto, el sueño,
los números, el fuego, el vino,[ ].
Pienso que talvez
estoy condenado a ser infeliz
en un mundo al cual no pertenezco,
intento hallar a mis iguales
pero no encuentro a ninguno,
[FONT="]¡todos han muerto!